Escuchar "Capítulo 6. Los estudiantes, nuevos educadores"
Síntesis del Episodio
Alfredo Álvarez Orozco - [email protected]
En un momento histórico en el que casi cualquier ciudadano puede acceder en tiempo real a la información que se está produciendo y podría ser técnicamente capaz de crear y distribuir contenidos desde sus dispositivos móviles, fenómenos como la desinformación y las fake news están a la orden del día, como lo hemos visto de manera dramática en los últimos meses, especialmente desde que empezó la pandemia del COVID-19 en el mundo.
¿Qué puede hacer la diferencia en la comunicación radiofónica de la pandemia? Además de los principios que siempre han hecho y deben hacer parte del periodismo como la ética, la contrastación de fuentes y un absoluto respeto por la lengua; sin lugar a duda algo que se constituye en un valor agregado, hoy por hoy, es el seguimiento, el análisis y, de manera particular, la investigación. La sociedad hoy, más que nunca, necesita estar bien informada. Es una cuestión de vida.
En una realidad actual, en la que los jóvenes periodistas y los estudiantes de comunicación se ven abocados a la generación permanente y mayor de información, con quizás mejores recursos tecnológicos pero menor disposición de tiempo y dinero para realizar su trabajo, cada vez es menos frecuente, especialmente en la radio, el desarrollo de una narrativa reposada e innovadora, orientada al análisis y la investigación y, sobre todo, con un enfoque que apueste a la educación de las audiencias sobre la pandemia. Las audiencias, en tiempos del COVID-19, están escuchando más radio, pero están escuchando más de lo mismo.
El periodista colombiano Javier Darío Restrepo, maestro de la ética periodística en América Latina, dijo hace casi tres décadas: “La prisa es uno de los enemigos del buen periodismo, tanto desde el punto de vista técnico, como ético. Por ver publicada o transmitida su nota, el periodista elude muchas veces aquellos pasos (como confrontar fuentes, buscar antecedentes y consecuencias) que garantizan un adecuado ejercicio profesional” (Herrán y Restrepo, 1995). Este planteamiento de Restrepo, en tiempos del Covid-19, está más vigente que nunca.
Cuando contrastamos datos, acudimos a la ciencia, ofrecemos análisis y damos voz a las comunidades; el periodismo reivindica el carácter de servicio social que jamás debe perder, independientemente de que seamos empresas de comunicación. En tiempos del COVID-19 la propaganda oficial y los intereses de las multinacionales están servidos y la comunicación, como decía Restrepo (1995), siempre debe estar del lado de los ciudadanos.
Los estudiantes de comunicación social y los jóvenes periodistas se constituyen así en los nuevos educadores de la pandemia que tienen la posibilidad de enseñarles a las audiencias a discernir lo que están recibiendo a través de los medios y a comprender la relevancia de las fuentes que consultan y, especialmente, a entender su responsabilidad al distribuir la información que puede afectar la vida de otros.
La invitación es a que esta premisa de una práctica del periodismo al servicio de los ciudadanos, y con un ejercicio riguroso, ético y crítico de seguimiento, análisis e investigación, sea la que oriente la formación de los estudiantes de comunicación social y el ejercicio de la producción radiofónica. Defender la verdad es, en tiempos del COVID -19, un asunto de vida.
Referencias
Herrán, M.T. y Restrepo, J.D (1995). Ética para periodistas. 2ª edición. Bogotá: TM Editores.
En un momento histórico en el que casi cualquier ciudadano puede acceder en tiempo real a la información que se está produciendo y podría ser técnicamente capaz de crear y distribuir contenidos desde sus dispositivos móviles, fenómenos como la desinformación y las fake news están a la orden del día, como lo hemos visto de manera dramática en los últimos meses, especialmente desde que empezó la pandemia del COVID-19 en el mundo.
¿Qué puede hacer la diferencia en la comunicación radiofónica de la pandemia? Además de los principios que siempre han hecho y deben hacer parte del periodismo como la ética, la contrastación de fuentes y un absoluto respeto por la lengua; sin lugar a duda algo que se constituye en un valor agregado, hoy por hoy, es el seguimiento, el análisis y, de manera particular, la investigación. La sociedad hoy, más que nunca, necesita estar bien informada. Es una cuestión de vida.
En una realidad actual, en la que los jóvenes periodistas y los estudiantes de comunicación se ven abocados a la generación permanente y mayor de información, con quizás mejores recursos tecnológicos pero menor disposición de tiempo y dinero para realizar su trabajo, cada vez es menos frecuente, especialmente en la radio, el desarrollo de una narrativa reposada e innovadora, orientada al análisis y la investigación y, sobre todo, con un enfoque que apueste a la educación de las audiencias sobre la pandemia. Las audiencias, en tiempos del COVID-19, están escuchando más radio, pero están escuchando más de lo mismo.
El periodista colombiano Javier Darío Restrepo, maestro de la ética periodística en América Latina, dijo hace casi tres décadas: “La prisa es uno de los enemigos del buen periodismo, tanto desde el punto de vista técnico, como ético. Por ver publicada o transmitida su nota, el periodista elude muchas veces aquellos pasos (como confrontar fuentes, buscar antecedentes y consecuencias) que garantizan un adecuado ejercicio profesional” (Herrán y Restrepo, 1995). Este planteamiento de Restrepo, en tiempos del Covid-19, está más vigente que nunca.
Cuando contrastamos datos, acudimos a la ciencia, ofrecemos análisis y damos voz a las comunidades; el periodismo reivindica el carácter de servicio social que jamás debe perder, independientemente de que seamos empresas de comunicación. En tiempos del COVID-19 la propaganda oficial y los intereses de las multinacionales están servidos y la comunicación, como decía Restrepo (1995), siempre debe estar del lado de los ciudadanos.
Los estudiantes de comunicación social y los jóvenes periodistas se constituyen así en los nuevos educadores de la pandemia que tienen la posibilidad de enseñarles a las audiencias a discernir lo que están recibiendo a través de los medios y a comprender la relevancia de las fuentes que consultan y, especialmente, a entender su responsabilidad al distribuir la información que puede afectar la vida de otros.
La invitación es a que esta premisa de una práctica del periodismo al servicio de los ciudadanos, y con un ejercicio riguroso, ético y crítico de seguimiento, análisis e investigación, sea la que oriente la formación de los estudiantes de comunicación social y el ejercicio de la producción radiofónica. Defender la verdad es, en tiempos del COVID -19, un asunto de vida.
Referencias
Herrán, M.T. y Restrepo, J.D (1995). Ética para periodistas. 2ª edición. Bogotá: TM Editores.
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