Escuchar "Nada"
Síntesis del Episodio
Nada.
Eso es lo que queda cuando el ruido se apaga, cuando las luces se extinguen, cuando incluso el
dolor decide marcharse.
Nada.
Ni rabia, ni llanto, ni esperanza. Solo un hueco que respira por mí, que camina por mí, que finge ser
yo.
Nada
Me levanto, y Nada me acompaña.
Me miro al espejo, y Nada me devuelve la mirada.
Me hablan, y Nada responde.
Me tocan, y Nada se estremece.
Nada me habita, me consume, me define.
Nada
Hay días en que la Nada pesa más.
No por su intensidad, sino por su constancia.
Es una niebla que no se disipa, una sombra que no se mueve, una presencia que no se va.
Y yo, simplemente, me dejo llevar por ella.
Nada
Como un muerto en vida, como un alma inerte, soy el recipiente de la Nada.
No hay color, no hay sabor, no hay sentido.
Todo lo que antes ardía, ahora se enfría en la indiferencia de la Nada.
Y lo peor no es sentir Nada.
Lo peor es acostumbrarse a ella.
La Nada no tiene rostro, pero la reconozco en cada gesto que no me conmueve.
No tiene voz, pero la escucho en cada silencio que no me incomoda.
No tiene forma, pero la siento en cada rincón donde antes habitaba algo.
La Nada es sutil, pero absoluta.
Nada me duele, porque ya no hay nervios que transmitan.
Nada me importa, porque ya no hay sueños que sostener.
Nada me mueve, porque ya no hay destino que alcanzar.
Nada me salva, porque ya no hay fe que invoque.
Intento recordar cómo era el Todo.
Ese Todo que alguna vez me hizo vibrar, temblar, amar.
Pero la memoria se disuelve en la Nada, como tinta en agua turbia.
Y lo que queda es un eco hueco, una sombra sin cuerpo, un suspiro sin aire.
Nada.
La Nada no grita, no exige, no golpea.
Pero su silencio pesa más que mil voces.
Es una presencia que no se ve, pero que se siente en cada rincón del pecho.
Una ausencia que se instala como huésped eterno en la casa del alma.
A veces me pregunto si la Nada es lo que queda cuando uno se ha rendido.
No con gritos, ni con lágrimas, sino con una quietud que lo abarca todo.
Una rendición sin drama, sin testigos, sin final.
Solo el lento desvanecerse en la Nada.
Y sin embargo, aquí estoy.
Respirando Nada.
Pensando en Nada.
Escribiendo desde la Nada.
Esperando que algún susurro,
rompa esta Nada.
Pero sé que no vendrá.
Porque la Nada es paciente.
La Nada es eterna.
La Nada es mía.
La Nada es...
Nada.
Texto.:Mateo D. Guerrero
Voz y Edición: Cristian Ortiz
Música Introducción y Cierre: Jorge Aire
Eso es lo que queda cuando el ruido se apaga, cuando las luces se extinguen, cuando incluso el
dolor decide marcharse.
Nada.
Ni rabia, ni llanto, ni esperanza. Solo un hueco que respira por mí, que camina por mí, que finge ser
yo.
Nada
Me levanto, y Nada me acompaña.
Me miro al espejo, y Nada me devuelve la mirada.
Me hablan, y Nada responde.
Me tocan, y Nada se estremece.
Nada me habita, me consume, me define.
Nada
Hay días en que la Nada pesa más.
No por su intensidad, sino por su constancia.
Es una niebla que no se disipa, una sombra que no se mueve, una presencia que no se va.
Y yo, simplemente, me dejo llevar por ella.
Nada
Como un muerto en vida, como un alma inerte, soy el recipiente de la Nada.
No hay color, no hay sabor, no hay sentido.
Todo lo que antes ardía, ahora se enfría en la indiferencia de la Nada.
Y lo peor no es sentir Nada.
Lo peor es acostumbrarse a ella.
La Nada no tiene rostro, pero la reconozco en cada gesto que no me conmueve.
No tiene voz, pero la escucho en cada silencio que no me incomoda.
No tiene forma, pero la siento en cada rincón donde antes habitaba algo.
La Nada es sutil, pero absoluta.
Nada me duele, porque ya no hay nervios que transmitan.
Nada me importa, porque ya no hay sueños que sostener.
Nada me mueve, porque ya no hay destino que alcanzar.
Nada me salva, porque ya no hay fe que invoque.
Intento recordar cómo era el Todo.
Ese Todo que alguna vez me hizo vibrar, temblar, amar.
Pero la memoria se disuelve en la Nada, como tinta en agua turbia.
Y lo que queda es un eco hueco, una sombra sin cuerpo, un suspiro sin aire.
Nada.
La Nada no grita, no exige, no golpea.
Pero su silencio pesa más que mil voces.
Es una presencia que no se ve, pero que se siente en cada rincón del pecho.
Una ausencia que se instala como huésped eterno en la casa del alma.
A veces me pregunto si la Nada es lo que queda cuando uno se ha rendido.
No con gritos, ni con lágrimas, sino con una quietud que lo abarca todo.
Una rendición sin drama, sin testigos, sin final.
Solo el lento desvanecerse en la Nada.
Y sin embargo, aquí estoy.
Respirando Nada.
Pensando en Nada.
Escribiendo desde la Nada.
Esperando que algún susurro,
rompa esta Nada.
Pero sé que no vendrá.
Porque la Nada es paciente.
La Nada es eterna.
La Nada es mía.
La Nada es...
Nada.
Texto.:Mateo D. Guerrero
Voz y Edición: Cristian Ortiz
Música Introducción y Cierre: Jorge Aire
Más episodios del podcast Sinfonía de Fuego
Turno de Noche
30/11/2025
Brutus y el Narcisismo
16/09/2025
Golfera
16/08/2025
Placer Manipulado
16/07/2025
Vesubio
18/06/2025
Filosofándote
20/11/2024
Ética de la Amistad
12/11/2024
Mísera Humanidad
06/11/2024
Sonrisa del Este
29/10/2024
Purgatorio
23/10/2024
ZARZA Somos ZARZA, la firma de prestigio que esta detras de los grandes proyectos en tecnología de la información.