Escuchar "Episodio 218 - Rostro Relajado, Mente Serena"
Síntesis del Episodio
¡Hola, te doy la bienvenida a #ParayRespira! Soy Gloria Cano.En el ajetreo de la vida diaria, ¿cuántas veces nos detenemos para ofrecernos un momento de verdadera calma y ternura? A menudo buscamos la calma fuera, pero hoy quiero invitarte a encontrarla en un gesto simple, amoroso y profundamente reconfortante que puedes hacer por ti mismo/a, en cualquier momento.Hoy vamos a explorar un ejercicio somático de auto-calma enfocado en nuestro rostro. A través de caricias suaves y conscientes, podemos enviar mensajes de tranquilidad a nuestro sistema nervioso, ayudándonos a liberar tensión y a sentirnos más relajados y presentes. ¿Te animas a regalarte este gesto de auto-cuidado?Nuestro rostro es un mapa de expresiones y también un lugar donde acumulamos mucha tensión sin darnos cuenta. Las yemas de nuestros dedos, cuando se usan con suavidad, tienen una capacidad increíble para estimular los nervios superficiales de la piel, enviando señales calmantes directamente a nuestro cerebro. Este tipo de tacto consciente puede ser una forma muy poderosa de auto-regulación.El ejercicio que vamos a practicar hoy es increíblemente sencillo. Consiste en acariciar suavemente nuestro rostro con las yemas de los dedos. No se trata de un masaje profundo, sino de un toque ligero, casi como una pluma, que busca despertar sensaciones placenteras y tranquilizadoras.Muy bien, encuentra una postura cómoda, sentado o acostado. Cierra los ojos si te sientes a gusto.1. Prepara tus Manos: Frota tus manos suavemente para generar un poco de calor si lo deseas.2. Comienza el Contacto: Lleva las yemas de tus dedos a tu frente.3. Caricias Descendentes: Comienza a deslizar muy suavemente las yemas de tus dedos hacia abajo, por toda tu cara. Puedes empezar con un toque muy ligero, como si apenas rozaras la piel. Desliza los dedos por tu frente, sobre tus párpados cerrados (con extrema suavidad), bajando por tus mejillas, hasta tu barbilla.4. Ajusta la Presión: Presta atención a cómo responde tu cuerpo. ¿Prefieres un toque de pluma o un poquito más de presión? No hay una forma incorrecta, confía en lo que te sienta bien. Lo importante es que sea agradable y relajante.5. Continúa el Recorrido (Opcional): Si te apetece, puedes continuar estas caricias suaves bajando por tu cuello y llegando hasta la parte alta del pecho.6. Conciencia en las Sensaciones: Mientras realizas las caricias, nota la calidad del contacto de tus dedos sobre tu piel. ¿Sientes el calor o el frescor de tus dedos? ¿Cómo reacciona tu piel a este estímulo?7. Ritmo y Duración: Realiza este ejercicio al ritmo que te resulte más agradable. Puedes continuar por el tiempo que desees, unos minutos pueden ser suficientes para sentir un cambio.Mientras te ofreces estas caricias, observa si surge alguna sensación de calma, de alivio o simplemente una conexión más profunda contigo mismo. Este simple acto de tocar tu rostro con amabilidad puede ser un bálsamo para el sistema nervioso, una forma de decirte a ti mismo: "estoy aquí, estoy a salvo, me cuido".Terminamos. Este ha sido nuestro ejercicio de caricias faciales calmantes. Un pequeño gesto de auto-cuidado que puedes incorporar en cualquier momento de tu día cuando necesites una pausa reconfortante.Gracias por dedicarte este tiempo en #Para y Respira. Recuerda que la calma reside en ti, y a veces, solo necesitamos un toque suave para encontrarla.¡Hasta el próximo episodio!Producción y Música: @conectacreatorsFuente Ejercicio: SOMATIC SKILLS WITH EMILY@EmilyWinterSE
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