Escuchar "Parashat VaErá (5785). El Tesoro Mas Preciado."
Síntesis del Episodio
Hemos aprendido que la situación de Israel antes de salir de Egipto era muy grave. El sufrimiento por la esclavitud, las persecuciones, la opresión y la sangre derramada de hombres mujeres y niños, fueron – y siguen siendo – el emblema de lo que fue la diáspora dentro de esa nación. De hecho, en ello se centra el relato de la Hagadá de Pesaj que cada año compartimos en familia.
Sin embargo, dentro de lo mencionado, existía ahí un tipo de esclavitud y opresión que superaba cualquier trabajo arduo o tortura que se pudiera imaginar: El sometimiento espiritual, la influencia maligna que niega la Existencia de Boré Olam, Elohim Todopoderoso.
Explica el “Meshej Jojmá”, Rabí Meir Simja de Dvinsk, ZT”L: “Egipto era la nación más honorable del planeta, por ello Elohim aumentó plagas, milagros y maravillas dentro de ella, con el propósito de divulgar a todo el mundo Su Existencia y poder. De esta manera también Israel salió de esas ideologías vanas y negativas, y de las malas cualidades que acarrean. Pues Israel estaba hundido en ellas, y gracias a los milagros que hizo el Todopoderoso en Egipto consiguieron depurarse y alcanzar el conocimiento de Elohim, cuya Existencia es evidente en cada rincón de la realidad”.
De esta manera se entiende por qué durante el relato de la Hagadá decimos: “Si HaShem no nos hubiera rescatado de ahí, todavía nosotros y nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos seguiríamos siendo esclavos de Paró en Egipto”. Ya que la esclavitud espiritual no respeta tiempo ni fronteras, es invisible y carcome lentamente todo lo bueno que podamos tener.
Y si observamos bien, caeremos en cuenta que la redención fundamental de Israel no fue de la opresión física, ni de la esclavitud, pues en épocas posteriores otras naciones nos hicieron sufrir de la misma manera, sino del dominio espiritual, del sometimiento mental al que estaba sujeto; la antítesis del conocimiento de HaKadosh BarujHu, y de la confianza en Él.
Por esta razón el surgimiento del pueblo de Israel se desarrolla justamente en ese lugar, pues de la más penetrante oscuridad puede brillar con más intensidad un rayo de luz, y de las profundidades de la idolatría y la anti-fe, podrá brotar la conciencia de la Presencia de Elohim.
“Por lo tanto, diles a Bené Israel: “Yo Soy El Eterno”, y los sacaré a ustedes de debajo de los sufrimientos de Egipto, y los rescataré de su trabajo, y los redimiré a ustedes con “brazo extendido” y con milagros grandiosos. Y los tomaré a ustedes para ser Mi pueblo, y Yo seré para ustedes su Elohim, y sabrán que Yo soy El Eterno, su Elohim, Quien los saca de los sufrimientos de Egipto…” (Shemot 6, 6-7)
Sin embargo, dentro de lo mencionado, existía ahí un tipo de esclavitud y opresión que superaba cualquier trabajo arduo o tortura que se pudiera imaginar: El sometimiento espiritual, la influencia maligna que niega la Existencia de Boré Olam, Elohim Todopoderoso.
Explica el “Meshej Jojmá”, Rabí Meir Simja de Dvinsk, ZT”L: “Egipto era la nación más honorable del planeta, por ello Elohim aumentó plagas, milagros y maravillas dentro de ella, con el propósito de divulgar a todo el mundo Su Existencia y poder. De esta manera también Israel salió de esas ideologías vanas y negativas, y de las malas cualidades que acarrean. Pues Israel estaba hundido en ellas, y gracias a los milagros que hizo el Todopoderoso en Egipto consiguieron depurarse y alcanzar el conocimiento de Elohim, cuya Existencia es evidente en cada rincón de la realidad”.
De esta manera se entiende por qué durante el relato de la Hagadá decimos: “Si HaShem no nos hubiera rescatado de ahí, todavía nosotros y nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos seguiríamos siendo esclavos de Paró en Egipto”. Ya que la esclavitud espiritual no respeta tiempo ni fronteras, es invisible y carcome lentamente todo lo bueno que podamos tener.
Y si observamos bien, caeremos en cuenta que la redención fundamental de Israel no fue de la opresión física, ni de la esclavitud, pues en épocas posteriores otras naciones nos hicieron sufrir de la misma manera, sino del dominio espiritual, del sometimiento mental al que estaba sujeto; la antítesis del conocimiento de HaKadosh BarujHu, y de la confianza en Él.
Por esta razón el surgimiento del pueblo de Israel se desarrolla justamente en ese lugar, pues de la más penetrante oscuridad puede brillar con más intensidad un rayo de luz, y de las profundidades de la idolatría y la anti-fe, podrá brotar la conciencia de la Presencia de Elohim.
“Por lo tanto, diles a Bené Israel: “Yo Soy El Eterno”, y los sacaré a ustedes de debajo de los sufrimientos de Egipto, y los rescataré de su trabajo, y los redimiré a ustedes con “brazo extendido” y con milagros grandiosos. Y los tomaré a ustedes para ser Mi pueblo, y Yo seré para ustedes su Elohim, y sabrán que Yo soy El Eterno, su Elohim, Quien los saca de los sufrimientos de Egipto…” (Shemot 6, 6-7)
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