Nunca más se oirá en ti la voz de los arpistas, los músicos, los flautistas y los trompetistas; nunca más se hallará en ti ningún artesano de ningún oficio; nunca más se oirá en ti el ruido del molino;
En su contexto
20«Alégrate por ella, cielo, y ustedes, santos, apóstoles y profetas, porque Dios, al juzgarla, les ha hecho justicia a ustedes.» 21Entonces un ángel poderoso levantó una piedra como una gran piedra de molino, y la arrojó al mar, diciendo: «Así, de un solo golpe, será derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada. 22Nunca más se oirá en ti la voz de los arpistas, los músicos, los flautistas y los trompetistas; nunca más se hallará en ti ningún artesano de ningún oficio; nunca más se oirá en ti el ruido del molino; 23nunca más brillará en ti la luz de una lámpara; nunca más se oirá en ti la voz del novio ni de la novia; porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra, porque con tus hechicerías fueron engañadas todas las naciones, 24y en ella se halló la sangre de profetas y de santos, y de todos los que han sido inmolados en la tierra.»