Todos somos propiedad de Dios

06/05/2025 3 min Temporada 5 Episodio 4
Todos somos propiedad de Dios

Escuchar "Todos somos propiedad de Dios"

Síntesis del Episodio

Dios y Yo Isaías 43:1 Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Todos tenemos impregnado el sello de autoría de parte de Dios, los derechos de autor le pertenecen a Dios. El texto de hoy nos hace referencia a esta declaración, el Señor Dios poderoso le recuerda a Israel, su pueblo, que Él es su Creador, que Él es su Redentor, por lo tanto le pertenece a Dios. Y ese mismo concepto se traslada a todos nosotros, no solamente al pueblo judío, porque somos creación de Dios, y fuimos redimidos, rescatados también por Él. Estimado lector o escucha, cuando nosotros nos damos cuenta realmente que somos la creación de Dios, que fuimos creados por Dios y que fuimos redimidos por Él, no nos queda otra que aceptar que definitivamente somos propiedad de Dios, por creación y por redención. Al darnos cuenta de esta gran verdad, nosotros los humanos deberíamos ser conscientes de que Dios debe tomar el control de nuestra vida, que Dios es el dueño de nosotros, que Dios es a quien nosotros le debemos todo lo que somos. Por lo tanto, deberíamos continuamente recordarnos que somos creación de Dios. Debemos continuamente recordar que somos creación de Dios; “Creador tuyo y formador tuyo, oh Israel”, dice el texto. Esto nos da a nosotros la pauta para poder comprender que somos creados y formados por Dios. Luego el texto nos dice: “No temas, porque yo te redimí”. Por ello decíamos anteriormente en este devocional que somos de Dios por dos razones: por creación y por redención. Porque a pesar de todo, Dios también nos redimió. Estimado lector o escucha, no sé si usted ya se considera propiedad de Dios. Y cuando digo propiedad de Dios, no me estoy refiriendo solo al hecho de saber, o pensar, o conocer que somos propiedad de Dios. Porque cualquiera puede decir: “Yo soy propiedad de Dios”. Pero cuando nosotros tenemos que demostrar que de verdad Dios es nuestro propietario, es allí donde se demuestra realmente si Dios es el dueño de nuestra vida. Por ello, hoy quiero que usted pueda autoevaluarse y darse cuenta si realmente Dios está gobernando su vida como el dueño de todo su ser. Si eso aún no está ocurriendo en usted, es porque Dios no es su dueño. El texto termina diciendo: “Mío eres tú”. Reconocer esta declaración sin duda alguna trae mucha paz a nuestro corazón, porque somos de Dios, vivimos por y para Él. Él es nuestro dueño, por lo tanto, nosotros somos propiedad de Dios. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín