Y a cada uno de ellos se le dio una túnica blanca, y se les dijo que descansaran todavía un poco más, hasta que se completara el número de sus consiervos y hermanos que habían de ser muertos como ellos.
En su contexto
9Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido inmolados a causa de la palabra de Dios y del testimonio que sostenían. 10Y clamaban a gran voz: «¿Hasta cuándo, Soberano santo y verdadero, tardarás en juzgar y en vengar nuestra sangre sobre los habitantes de la tierra?» 11Y a cada uno de ellos se le dio una túnica blanca, y se les dijo que descansaran todavía un poco más, hasta que se completara el número de sus consiervos y hermanos que habían de ser muertos como ellos. 12Miré cuando abrió el sexto sello, y hubo un gran terremoto; el sol se puso negro como un saco de crin, y la luna entera se volvió como sangre; 13y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como deja caer la higuera sus higos verdes cuando la sacude un fuerte viento.