Conozco tus obras. Mira, he puesto delante de ti una puerta abierta que nadie puede cerrar, porque, aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra y no has negado mi nombre.
En su contexto
6El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.» 7«Escribe al ángel de la iglesia de Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y nadie cierra, y cierra y nadie abre: 8Conozco tus obras. Mira, he puesto delante de ti una puerta abierta que nadie puede cerrar, porque, aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra y no has negado mi nombre. 9Mira, voy a hacer que algunos de la sinagoga de Satanás —de los que se dicen judíos sin serlo, sino que mienten— vengan y se postren a tus pies, y sepan que yo te he amado. 10Porque has guardado mi palabra de constancia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que va a venir sobre el mundo entero, para poner a prueba a los habitantes de la tierra.