En su contexto
14«Escribe al ángel de la iglesia de Laodicea: Esto dice el Amén, el testigo fiel y verdadero, el origen de la creación de Dios: 15Conozco tus obras: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! 16Pero, porque eres tibio, y no frío ni caliente, estoy por vomitarte de mi boca. 17Porque dices: “Soy rico, me he enriquecido y no necesito nada”, y no sabes que eres un desdichado, un digno de lástima, pobre, ciego y desnudo. 18Te aconsejo que me compres oro refinado por fuego, para que seas rico; vestiduras blancas, para que te vistas y no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y colirio para ungir tus ojos, para que veas.
