Y la ciudad no necesita ni sol ni luna que la alumbren, porque la gloria de Dios la ilumina, y su lámpara es el Cordero.
En su contexto
21Las doce puertas eran doce perlas: cada una de las puertas era de una sola perla. Y la plaza de la ciudad era de oro puro, como vidrio transparente. 22No vi ningún templo en ella, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su templo. 23Y la ciudad no necesita ni sol ni luna que la alumbren, porque la gloria de Dios la ilumina, y su lámpara es el Cordero. 24Las naciones caminarán a la luz de ella, y los reyes de la tierra traerán a ella su gloria. 25Sus puertas nunca se cerrarán de día, pues allí no habrá noche;