Y me postré a sus pies para adorarlo, pero él me dijo: «¡Cuidado! No lo hagas. Yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos, los que mantienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios, porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.»
En su contexto
8Y a ella se le concedió vestirse de lino fino, resplandeciente y puro —pues el lino fino son las obras justas de los santos—. 9Y me dijo: «Escribe: Dichosos los que han sido invitados a la cena de las bodas del Cordero.» Y añadió: «Estas son palabras verdaderas de Dios.» 10Y me postré a sus pies para adorarlo, pero él me dijo: «¡Cuidado! No lo hagas. Yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos, los que mantienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios, porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.» 11Vi el cielo abierto, y apareció un caballo blanco. El que lo montaba se llama Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y hace la guerra. 12Sus ojos eran como llama de fuego, y sobre su cabeza tenía muchas diademas; llevaba escrito un nombre que nadie conoce sino él mismo.