Y otro ángel salió del templo, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: «Mete tu hoz y siega, porque ha llegado la hora de segar, pues la mies de la tierra está madura.»
En su contexto
13Y oí una voz del cielo que decía: «Escribe: Dichosos de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor.» «Sí —dice el Espíritu—, para que descansen de sus fatigas, porque sus obras los acompañan.» 14Miré, y apareció una nube blanca, y sobre la nube estaba sentado alguien semejante a un hijo de hombre, con una corona de oro en la cabeza y una hoz afilada en la mano. 15Y otro ángel salió del templo, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: «Mete tu hoz y siega, porque ha llegado la hora de segar, pues la mies de la tierra está madura.» 16Y el que estaba sentado sobre la nube pasó su hoz sobre la tierra, y la tierra fue segada. 17Y otro ángel salió del templo que está en el cielo, con una hoz afilada también él.