El que ha de ir a cautiverio, a cautiverio va; el que ha de morir a espada, a espada tiene que morir. Aquí se ve la constancia y la fe de los santos.
En su contexto
8Y la adorarán todos los habitantes de la tierra cuyo nombre no está escrito, desde la fundación del mundo, en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado. 9El que tenga oídos, oiga. 10El que ha de ir a cautiverio, a cautiverio va; el que ha de morir a espada, a espada tiene que morir. Aquí se ve la constancia y la fe de los santos. 11Vi luego otra bestia que subía de la tierra; tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como un dragón. 12Ejercía toda la autoridad de la primera bestia en su presencia, y hacía que la tierra y sus habitantes adoraran a la primera bestia, cuya herida mortal había sido sanada.