Por eso, alégrense, cielos, y ustedes que habitan en ellos. ¡Ay de la tierra y del mar, porque el diablo ha descendido a ustedes lleno de furor, sabiendo que le queda poco tiempo!»
En su contexto
10Y oí una gran voz en el cielo que decía: «Ahora ha llegado la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo, porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. 11Ellos lo vencieron por medio de la sangre del Cordero y de la palabra de su testimonio, y no amaron tanto su vida como para evitar la muerte. 12Por eso, alégrense, cielos, y ustedes que habitan en ellos. ¡Ay de la tierra y del mar, porque el diablo ha descendido a ustedes lleno de furor, sabiendo que le queda poco tiempo!» 13Cuando el dragón vio que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. 14Pero a la mujer se le dieron las dos alas de la gran águila, para volar al desierto, a su lugar, donde es alimentada, lejos de la presencia de la serpiente, por un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo.