Tenía en su mano derecha siete estrellas, y de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando brilla con toda su fuerza.
En su contexto
14Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como la nieve, y sus ojos, como llama de fuego; 15sus pies, semejantes al bronce bruñido cuando se acrisola en el horno, y su voz, como el estruendo de muchas aguas. 16Tenía en su mano derecha siete estrellas, y de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando brilla con toda su fuerza. 17Cuando lo vi, caí a sus pies como muerto. Él puso su mano derecha sobre mí y me dijo: «No temas. Yo soy el primero y el último, 18y el que vive. Estuve muerto, y ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del Hades.