Miércoles, 23 de noviembre de 2022

23/11/2022 3 min
Miércoles, 23 de noviembre de 2022

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Síntesis del Episodio

Lc 21,12-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos

-Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a los tribunales y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre: así tendréis ocasión de dar testimonio.

Haced propósito de no preparar vuestra defensa: porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.

Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa de mi nombre.

Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá: con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

CONFÍA

Os perseguirán.
A causa de mi nombre.
Os entregarán.
A causa de mi nombre.
Os odiarán.
A causa de mi nombre.

Se hace el silencio.

Empiezo a temblar. Tus palabras resuenan en mí. No entiendo nada, pensaba que venias a traer paz al mundo, y sin embargo, hablas de traición, persecución… y a veces de muerte… El miedo me paraliza. Miro a los lados, ¿acaso esto merece la pena? Incluso hablas de que padres, hermanos y amigos me traicionarán.

Después de decir aquello, ¿cuántos se irían? ¿cuántos se fueron por donde vinieron? ¿Cuántos no se atrevieron a seguir? ¿Cuántos te traicionarían? ¿Cuántos te entregaron?

Pero tú ya lo sabias. Eres consciente de que estas palabras no son fáciles de digerir. Palabras que se hacen presentes hoy en día. ¿Acaso, yo no soy la primera en callar? ¿En decir con la boca muy pequeña que te sigo? ¿No soy yo la que te da la espalda en muchas ocasiones? ¿la que cuestiona tus palabras? ¿La que duda?

Pero, ¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo decir? No lo sé, me pierdo, Jesús.

Miedo y esperanza: “Haced propósito de no preparar vuestra defensa: porque yo os daré palabras y sabiduría”

Me pides que no haga nada. Pero que haga todo. Lo más importante. Confiar. Confiar. Y confiar. Dejarme hacer por ti. Que seas tu quien hable y no yo.

Eso es, no hacer nada y dejar que tú lo hagas todo. Dejar de hacer planes y hacer tu voluntad. Dejarme en tus manos. Darme por entera a ti. Que estoy hecha para la comunión. Sencillamente, abrazar.