Domingo, 19 de mayo de 2024 (PENTECOSTÉS )

20/05/2024 3 min
Domingo, 19 de mayo de 2024 (PENTECOSTÉS  )

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Síntesis del Episodio

Jn 20, 19-23 • Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo; recibid el Espíritu Santo.

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les queda perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

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No entendíamos nada. Nos decías "Recibid el Espíritu Santo" y no calaba en mí.

No entendíamos nada. Y digo "nos" porque sé que ninguno lo entendimos. Y lo sé porque esta mañana todo ha cambiado. El fuego del Espíritu nos ha abierto los ojos.

No, los ojos no.
Nos ha abierto el corazón, el entendimiento, el alma que ahora rebosa de algo que ya había recibido, pero no había sabido acoger.
He vuelto en mi corazón a ese anochecer en la casa asegurada a cal y canto. Al miedo de las puertas cerradas. Que aparezca Dios resucitado y seguir sin comprender.

Pero he vuelto y ya no he sentido el miedo al recordar. Todo comienza a verse desde el Espíritu. Todo ha cambiado.

Todo.

Tus signos se palpaban cada vez más fuerte: cuando partías el pan, cuando nos mostraste tus heridas transfiguradas, cuando me dejaste tocar tus llagas... Te desbordabas. A las mujeres, a mis hermanos, pero ¡a mi, Jesús, que yo pude tocarte y meter mi mano en tu costado!

En cada signo palpaba, pero ahora ya no veo signos. Ahora veo todo. Ahora el fuego arde visible en mi realidad porque lo he acogido en mi corazón.

Y hoy se me eriza la piel pensando en cuánto queda porque nos muestres. Cuando mi mirada cambia veo que todo es regalo, y tu Espíritu de valentía me acompaña para lanzarme al mundo, caiga quien caiga, porque Tú nos levantarás.

Ayer era Tomas, quién dudaba temeroso. Hoy soy el enviado de Cristo.
La paz ha entrado.