El día que el Padre mató a su Unigénito

01/07/2023 47 min

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Síntesis del Episodio

La petición del Hijo, elevada tres veces al Padre fue: "PADRE MÍO, SI ES POSIBLE, PASE DE MÍ ESTA COPA" (Mat 26:39) - ¿La respuesta? Un rotundo NO. No porque fuera imposible, sino porque no era conveniente al plan: morir sustitutoriamente por los pecadores.
La respuesta de Dios al clamor de su Hijo fue un NO; el infierno debía descargarse sobre él, la ira debía ser satisfecha - los pecados, blasfemias, iniquidades, rebeliones, suciedades, errores, abominaciones y maldades del pueblo a redimir requerían la sangre del Cordero sin mancha para ser limpiados.
Y entonces el Hijo tomó la cruz, subió al monte calvario, le traspasaron con clavos, le encajaron espinas - fue menospreciado y burlado; "varón de dolores" - gimiendo, sudando, agonizando y además de todo, la maldición divina, el aborrecimiento del Santo, la ira del Juez supremo descargándose sobre Él, moliéndolo por nuestros pecados, cobrando en sus llagas el precio de la transgresión - por nosotros siendo hecho pecado, aunque no había cometido pecado alguno.
Cristo experimentó el tormento del infierno en la cruz en un acto de intercambio a favor de su pueblo.
"NO" fue la respuesta a la petición de Jesús - no hubo cambio de planes, no se evitó la copa - fue digerida hasta la última gota. Nuestro rescate requirió que Dios rechazara la petición de su Hijo; sangre y dolor, maldición y culpa, agonía y TORMENTO - de ese calibre es el amor sacrificial del Salvador; eso estuvo dispuesto a hacer por rescatarnos.