Cristo no está muerto, tampoco nuestra fe

14/07/2023 44 min

Escuchar "Cristo no está muerto, tampoco nuestra fe"

Síntesis del Episodio

En la última hora de su agonía, Jesús pronunció la frase de desenlace, sus últimas palabras antes de expirar: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lucas 23:46) – si no hubiera ocurrido la victoria de la RESURRECCIÓN, estas habrían sido palabras de fracaso y frustración; motivo para concluir que todo acaba en el sepulcro y que la vida termina por no tener sentido ni trascendencia, dado el inevitable triunfo de la muerte y la impotencia humana ante el sepulcro.

Pero el poder de la RESURRECCIÓN de Cristo le da un significado diferente a esta última frase de Jesús; estas son palabras de certeza, consuelo y esperanza para todo aquel que pone su fe en Cristo - Las palabras de Cristo pueden ser la oración del creyente ante la muerte; "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" – en la esperanza y consuelo de la resurrección; el ultimo suspiro del cristiano pone fin a las aflicciones de esta vida; si hubo dolencias, habrán acabado – si fue larga la agonía, llegará el alivio – si abundó el llanto, las lágrimas habrán cesado – si la miseria dificultó el camino, la herencia eterna será la recompensa. No mas sollozo, no más carencias, dicha y paz sin dolor ni turbación – el sepulcro no será vencedor, sino aliado del cristiano – la muerte será en todo caso el tierno abrazo del Padre; provisión de descanso y certeza del triunfo en la resurrección de Cristo.

La muerte no es el fin, el sepulcro no es la última escena de la existencia – hay algo más allá, hay continuidad. Cristo acababa de afirmar al ladrón recién convertido “hoy estarás conmigo en el paraíso” – de manera que al enfrentar la muerte y una vez concluido el último suspiro, el Hijo estuvo con el Padre en el paraíso – la gloria, el cielo, la mansión celestial – tantos nombres hay para referirse a ese estado de dicha y paz. Claro, que si las promesas de un paraíso para los arrepentidos resultaron ciertas, asimismo han se serlo las advertencias de lloro y crujir de dientes para los impenitentes – razón por la cual, es urgente y necesario hacer las previsiones para la eternidad.

“Oh, Dios de gloria, de triunfo, al final - déjame el gozo del cielo alcanzar. Alma de mi alma, Dueño y Señor; en vida y muerte sé tú mi visión”