El inicio de un nuevo año siempre es una valiosa oportunidad para reflexionar en familia sobre los errores del pasado y plantearse metas para el año entrante. Se trata de un “comienzo” que permite dejar atrás viejos hábitos, superar antiguas equivocaciones y planificar de cara al futuro. Este es un buen ejercicio al que es imprescindible que se sumen los hijos, inclusive los más pequeños de la casa.