La predicación Puritana

29/07/2025 6 min

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Síntesis del Episodio

El Ideal del Predicador Puritano Este ideal se centra en la seriedad, la dedicación y la búsqueda desinteresada del bien de la congregación.Descripción de Bunyan (El Intérprete): Se describe a una figura "muy seria" con "los ojos levantados hacia el cielo, el mejor de los libros en su mano, la ley de verdad escrita en sus labios, el mundo estaba tras sus espaldas; estaba de pie como si rogase a los hombres, y había una corona de oro sobre su cabeza." Este hombre "puede engendrar hijos, parirlos, y alimentarlos cuando nacen", y su trabajo es "conocer y revelar cosas oscuras a los pecadores". Su desprecio por las "cosas presentes" y su servicio a su Maestro aseguran la "gloria como su recompensa" en el mundo venidero. Este hombre es "el único hombre a quien el Señor del lugar al que te diriges ha autorizado para ser guía en todos los lugares difíciles que pudieras encontrarte en el camino."Directorio de Westminster: La predicación debe realizarse de manera que el obrero "no tenga de qué avergonzarse, sino que pueda salvarse a sí mismo y a los que lo oyeren". Se delinean siete características clave para el siervo de Cristo:Dolorosamente (arduamente): No trabajar "negligentemente".Sencillamente: Para que los más ignorantes entiendan, evitando "palabras persuasivas de humana sabiduría", "idiomas desconocidos, frases extrañas" y citas "infructuosas" de otros autores.Fielmente: Buscando "el honor de Cristo, la conversión, la edificación, y la salvación de las personas, no buscando su propia ganancia o gloria".Sabiamente: Estableciendo doctrinas y reprensiones con "mayor eficacia posible", sin "mezclar sus palabras con su propia pasión o amargura".Gravemente (con seriedad y solemnidad): Digno de la Palabra de Dios, evitando gestos o expresiones que causen desprecio.Afectuosamente: Para que la congregación vea que todo proviene de "celo piadoso, y de un deseo cordial por hacerles bien".Sinceramente: Como alguien "enseñado por Dios" y convencido de la verdad de Cristo, siendo un "ejemplo" para el rebaño.Richard Baxter enfatiza la necesidad de una predicación apasionada y seria, lamentando la "manera tan adormecedora y delicada" de muchos ministros que no logran despertar a los pecadores.Despertar a la Congregación: Baxter insta a los predicadores a "trabajar para despertar sus propios corazones antes de que vayan al púlpito para que puedan ser capaces de despertar los corazones de los pecadores." Adviere que "un predicador soñoliento difícilmente va a despertar a los pecadores dormidos."Importancia del Tono: Subraya que "si ellos no hablan con una voz fuerte y solemne, ¡cuán pocas personas responderán con el peso y la seriedad que el asunto requiere!" La voz debe "coincidir con su actitud".No Frialdad en Temas Cruciales: "¡Oh, no te atrevas a hablar una sola palabra fría o descuidada acerca de temas tan importantes como el cielo o el infierno!"Reflejo Interno: Baxter confiesa que cuando su corazón se enfría, su predicación también lo hace, afectando a los oyentes. Por ello, aconseja: "velen por sus propios corazones: echen fuera las pasiones y deseos pecaminosos, y las inclinaciones mundanas; mantengan una vida de fe, amor y celo santo; pasen mucho tiempo en casa, mucho tiempo con Dios."Se refuta la caricatura moderna de los sermones puritanos como largos, abstrusos y aburridos. En realidad, se caracterizaban por:Duración Estándar: Aproximadamente una hora.Sustancia: Exposición bíblica práctica.Estilo: "Un toque de vivacidad", logrado a través de "imágenes verbales, ilustraciones narrativas y alusiones a las historias de la Biblia".Relevancia: No radicaba principalmente en el estilo, sino en su "sustancia". Predicaban la Biblia "sistemática y exhaustivamente, con una aplicación constante a la vida personal, y la predicaban como quienes verdaderamente creen en ella".