El año 2008 estaba viviendo sola y existía una plataforma de podcast en Chile que se llamaba Podcaster, una conjunción perfecta para crear estos registros en que cuestiono las diferentes dimensiones de la religiosidad. Al escucharlos ahora me doy cuenta del montón de tropezones dados y como decir "osea" fue mi muletilla favorita. Así que ahora que los subo todos juntos, los he rebautizado como "Opio oh Sea", una exclamación al mar en otro idioma, una intención de retomar el ritmo de las olas.