Performance, experiencia y poder [Clase 1: Primera parte]

18/02/2017 1h 25min
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Síntesis del Episodio

Escuela Nacional de Antropología e Historia Posgrado en antropología social Asignatura: Performance, experiencia, poder Profesores: Anne W. Johnson, Adriana Guzmán, Rodrigo Díaz Cruz =========================================================================El performance, en ocasiones la performance, es un concepto a la vez establecido y emergente. Señala la actividad poética humana: aquellas conductas y prácticas simbólicas a partir de las cuales lo corpóreo, lo comunicativo, lo artístico, lo estético, lo significativo, lo emotivo, lo repetido y lo novedoso se conjuntan y se hacen presentes. Por un lado, es notable la borrosidad del concepto de performance, ya que está habitado por una serie de dificultades en torno a su definición, el establecimiento de sus límites semánticos y, sobre todo para los académicos cuya lengua materna no es el inglés, su traducción. ¿Por qué no desempeño, representación, mímesis, simulacro? ¿Espectáculo? ¿Fiesta? O, mejor aún, ¿por qué no olin, ixiptlatl, mitote, areito, o taqui? Se ha resistido en suma a los contornos fáciles, a los límites precisos, a las fronteras puntuales. Cuanto más nos empeñamos en definirlo, en descubrir sus pliegues, en caracterizar lo que significa, tanto más indicamos lo que hace—como si estuviéramos en una carrera infinita donde la meta se aleja cuanto más nos acercamos a ella. Pero, por otro lado, el mismo carácter provisional del concepto puede entenderse como una ventaja, ya que abre la posibilidad de reflexionar sobre un abanico amplio de actividades, acontecimientos, posicionamientos y actitudes humanas: el concepto de performance es la encarnación de una multitud de prácticas culturales. Las trayectorias académicas de este concepto dan fe de esta flexibilidad: aunque los estudios de performance tienen sus raíces en una amalgama de la antropología y la teatralidad, su alcance es más bien transdisciplinario. La lingüística, la psicología, el folklore y la etnomusicología, la sociología, la interpretación oral, la historia, la educación y la filosofía, entre otros, han fungido como tierras académicas fértiles para la elaboración del concepto y su aplicación a una serie de expresiones culturales, individuales y colectivas, cotidianas y extraordinarias. Atiéndanse, por ejemplo, las siguientes aproximaciones. Marvin Carlson ha subrayado que “ es esencialmente un concepto que impugna” ; Diana Taylor lo va desdoblando en un conjunto de quehaceres: “ es una práctica y una epistemología, una forma de comprender el mundo y un lente metodológico” ; Antonio Prieto nos ofrece una metáfora lúdica: “ el performance es una esponja mutante (...) esponja porque absorbe todo lo que encuentra a su paso: la lingüística, la ciencia de la comunicación y de la conducta, la antropología, el arte, los estudios escénicos, los estudios de género, los estudios post-coloniales, entre otros (...) Es mutante gracias a su asombrosa capacidad de transformación en una hueste de significados escurridizos...” , una esponja multiforme que viaja entre diferentes saberes, prácticas, concepciones, formas de vida, pero también gusta fugarse de ellas; para Dwight Conquergood existen en el performance tres líneas de actividad y análisis entrecruzadas: 1) es un trabajo de imaginación y objeto de estudio; 2) es una pragmática de indagación; y 3) es una táctica de intervención, un espacio alternativo de lucha1; Anne W. Johnson nos remite a “ la doble hélice semántica del performance, que es indeterminadamente ondulatoria y particular, que une relaciones sociales y semióticas” , nace en el movimiento y denota el acto de cumplir, lograr, desempeñar, “ implica la participación plena en una relación social, indica la realización corpórea (y muchas veces artística) de una obra, de un texto, de una idea” ; para Elin Diamond el performance es “ un hacer y una cosa hecha” , al mismo tiempo es objeto de estudio y metodología para estudiar. Podemos seguir ilustrando la enorme maleabilidad de este concepto nómada que ha tenido una enorme capacidad de propagación. A pesar de ello, o tal vez por ello, es un concepto útil y pertinente —como intentaremos mostrar en este curso— dado que ha permitido la organización efectiva de aquellos fenómenos que forman parte de sus diversos dominios, aunque éstos sean, como de hecho lo son, móviles y mutantes. Más allá de las disciplinas como tales, también encontramos discusiones acerca de (y alrededor de) este concepto en el pensamiento 1 De aquí que asigne a los estudios del performance los compromisos simultáneos con las tres a y con las tres c: arte, análisis y activismo; creatividad, crítica y ciudadanía (compromiso cívico por la justicia social).
2 posestructuralista, poscolonialista y posmoderno, los estudios culturales, los planteamientos del feminismo y los estudios queer, el psicoanálisis, los estudios mediáticos, las teorías de la complejidad, y, desde un enfoque distinto, los estudios organizativos y tecnológicos. ¿Puede el performance permitirnos obviar, o por lo menos repensar, las dicotomías tradicionales entre imitación y transformación, canon y creatividad, repetición y emergencia, identidad y otredad, arte y política, análisis y emoción, praxis y poiesis, lo vivo y lo reproducido, ritual y juego, magia y tecnología? ¿Puede ayudarnos a negociar las brechas entre el sujeto y el objeto, lo material y lo ideal, la estructura y la libertad, la acción y el pensamiento, la memoria y el olvido? Nuestra respuesta es un resonante «quizá». Pero para que este concepto tenga pertinencia y sentido en nuestra circunstancia, se requieren reflexiones de orden teórico, metodológico y epistemológico. Este curso está diseñado para dar paseos en diversas direcciones, con diferentes paisajes y distintos ritmos, que no siempre serán consistentes entre sí. A continuación, señalamos la bibliografía del curso. Con un asterisco * la que su lectura es de carácter obligatorio y añadimos otros textos para quienes estén interesados en abundar sobre algún tema. La evaluación se realizará con base en la asistencia y participación en clase (20%); con exposiciones (30%), así como con la entrega de un trabajo final —cuyas características se indicarán en clase— asociado a los proyectos de investigación de las(os) estudiantes (50%). Con el propósito de tener un mayor seguimiento de lecturas, discusiones y exposiciones, cada sesión de las indicadas abajo supone dos horas de trabajo en clase.