TE LO PROMETI - Marcelo Torrez (version modifica)

16/10/2016 5 min
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Síntesis del Episodio

El amor verdadero no es solamente pasión, romance, mariposas y felicidad. Este se fortalece en momentos críticos y se coloca entre la persona amada y las situaciones difíciles para protegerla. ¿Amas a una persona? Entonces vas a morir por esa persona en oración, rogando y poniéndola delante del Señor. Vas a proteger su corazón, su vida y vas a hacer todo lo posible por cuidar su vida, corazón, llamado, ministerio y todo lo que le rodea. No te rindes por la persona amada, sino que peleas y luchas por su amor.

El amor verdadero confía. No hay confianza sin conocimiento ni comunicación. ¿Amas a una persona? Entonces confiaras en esa persona, te embarcaras en el proceso de conocerla profundamente, sin horrorizarte ni espantarte, ni impacientarte por lo que encuentres. No pierdas de vista que tu también eres pecador, débil, frágil y necesitado de la gracia de Dios. Te comunicaras con esa persona, sin asumir cosas, sin pensar por la otra persona. El amor verdadero confía, cree y se expresa.

El amor verdadero es capaz de esperar el tiempo que sea necesario. El tiempo es una de las mayores pruebas para el amor. ¿Amas a una persona? Entonces seras capaz de esperar pacientemente por esa persona. La impaciencia, la ansiedad son evidencias de un amor distorsionado, egoísta que quiere a la persona solo por las sensaciones que puede producirme su cercanía, no por amor verdadero a ella. El amor verdadero sabe esperar.

El amor verdadero es capaz de soportarlo todo. Enfermedades, problemas, crisis, defectos, conflictos, debilidades, pecados, etc. El amor verdadero no se basa en las emociones, sino en el cimiento estable de un carácter transformado por la palabra de Dios y el suministro constante de poder del Espíritu Santo en la vida de un creyente que busca conformarse a la imagen del Señor Jesucristo. ¿Amas a una persona? Si es verdadero es porque eres un creyente maduro que ama a Dios y busca bendecir a la persona amada, darlo todo por ella y juntos servir, adorar y bendecir al Señor.

No confundas una pasión de fin de semana con el amor verdadero. No compares el simple deseo sexual, la codicia por el cuerpo de una mujer, el romanticismo barato de las películas de Hollywood con el sublime, puro y verdadero amor. No pienses tampoco que nacemos sabiendo amar: para nada!. Nacemos en pecado, perdidos en nuestra maldad; y aun como creyentes, nacidos de nuevo, necesitamos aprender a amar como Dios manda. Muchas veces preferimos escondernos bajo nuestra coraza de temor y egoísmo antes de arriesgarnos a amar a una persona imperfecta y pecadora como nosotros. Otros preferirán las orillas del amor, contentándose con el romanticismo, pero sin profundizar a un compromiso mayor, porque piensan que luego podrían encontrar a alguien mejor. Algunos no se arriesgan a amar por temor a salir heridos, a ser rechazados, a ser engañados. El verdadero amor echa fuera el temor, la desconfianza, la duda y la incredulidad.