La orientación sociocultural de la lectura y la escritura (o literacidad,
según el título) sugiere que leer y escribir no solo son procesos cognitivos o
actos de (des)codificación, sino también tareas sociales, prácticas culturales
enraizadas históricamente en una comunidad de hablantes. Además de
usar signos y de poner en juego procesos cognitivos, al leer las personas
hacemos cosas en sociedad, interactuamos con nuestra familia, colegas
y conciudadanos, ejercemos nuestros derechos democráticos, nuestras
obligaciones laborales, nuestra actividad diaria en un entorno letrado.