JAN DE VOS EN MORELIA 2017

JAN DE VOS EN MORELIA 2017

Por: Raúl Armando Santana Rivas
Sesión 3. Miércoles 29 de Marzo de 2017

LA DIGITALIZACIÓN, LO QUE ES Y LO QUE NO ES

La subjetividad

El sujeto se mueve en el mundo virtual

Volvemos a la idea del cerebro en una cubeta.

¿Debemos permanecer encadenados a ésta máquina toda la vida programando las experiencias mentales? Hoy en día no teneros miedo de estar encadenados, más bien tenemos miedo de no estar encadenados. Sino nuestra subjetividad parece no estar asegurada. Sin presencia en la virtualidad quizá haya demasiada presencia en la realidad. En el entorno virtual el sujeto puede moverse en dios sabe que.

Hay demasiado sujeto para lo sujeto o hay demasiado digital para el sujeto. El excedente-lo obsceno.

Basta sustituir los neropsicólogos por publicistas. ¿Estás o no donde eres lo que quieres ser?
¿Estás o no donde sueñas?, ¿Estás o no donde gozas?

La cuestión de la presencia.

La esencia misma de la escuela y de la educación.
Las tecnologías digitales de hoy, no posicionan al alumno en un tanque sino al frente de una pantalla.

La escuela como tal, un sitio que nació en la antigüedad no es algo que arroja una presencia preexistente, sino que la escuela es un factor clave en introducir la presencia como tal.

La psicolgización y la neurologización son discursos educativos porque interpelan la presencia. Con las teorías del sujeto construyen su propia presencia y del mundo en general.

Educación y presencia..

La enseñanza se efectúa en un espacio delicado, diferente de la polis y diferente del hogar. Un lugar desde donde uno se compromete con el mundo, se puede decir que la escuela es el sitio actual de la presencia, el sujeto que se ve a sí mismo. ¿No es este espacio cada vez más bajo presión? La escuela parece perder su amplitud. Como espacio cada vez se ve reducida a una parte de las redes sociales comerciales y al entorno de juego. ¿Qué significará este aparente cierre de la escuela para la cuestión de la presencia?. En la escuela antigua la presencia se verificó tomando asistencias. En el siglo XX se desdibuja las fronteras entre escuela y hogar. Pasar lista se reunía en una reunión psicosocial matinal. Hoy en día o quizá mañana, la presencia puede ser simplemente electrónicamente, mediante insignias o la biometría. Presencia verificada electrónicamente y la pantalla. Un punto de acceso fácilmente controlable. Pasar al paradigma neurobiológico-digital, al parecer.

Hoy parece que el saber pasa por la internet: ¿Dónde está el saber? ¿Qué sujeto tiene verdaderamente el saber?

Factor psy

Con nuestros mensajes alimentamos al big data, al gran ojo de nuestros tiempos. El sujeto menos y menos tiene el saber. El giro digital estructura nuestras vidas cotidianas y las ciencias. Nuestra relación con nosotros mismos pasa cada vez más por algoritmos, en ciencias de datos. Ya no es e psiquiatra o el neuropsicólogo, es el ordenador y el big data. A esta agencia digital ya no le importa nada si sabemos o no. Mientras que el neuropsicólogo nos convierte en su alumno, el big data nos da un empujoncito. Una arquitectura de opciones, para la resolución de un problema. Simplemente eres conducido hasta el comportamiento deseado. La arquitectura virtual nos guía a los comportamientos adecuados y las decisiones correctas. Es el fin de los modos de reflexión confesionales, es el fin de la autodisciplina y el fin de la crítica. Ya no hay un nexo de poder y de saber para interrogar.

Neurobiología

Es éste un mero pragmatismo, neurobiológico. El big data es capaz de tocar el nivel afectivo neurobiológico del ser humano. La subjetividad y la intersubjetividad ¿Cambian o toman otras formas?. Quizá tengamos que revolver la neurobiología y la psicología para entender la digitalización de la subjetividad. No, éstas no son suficientes para comprendes las vicisitudes de la subjetividad en la era digital. Todo esto parece llevar a una digitalización concreta del cerebro. Se ha puesto en marcha el proyecto: The human brain project (UE)..el objetivo de diseñar un super ordenador que podría generar un cerebro digital.

«de este modo podremos obtener conocimientos profundos de lo que nos hace humanos» Este proyecto se arriesga a perderse en su propio modelo digital. No es lo que nos hace humanos lo que tiene que pasar por imágenes ni un asunto digital. El ser humano siempre está separado de sí mismo (Derrida). Alejado de lo que se dice que es. Mira lo que eres..esta frase confronta al sujeto con su otro virtual.

Una virtualización que obstruye la vista sobre el hecho de que la virtualidad ya era la columna vertebral del ser hablante. ¿Cómo se efectúa esta virtualización secundaria?, ¿Qué decisiones o qué presuposiciones subyacen los campos en la digitalización?-una psicologización. Para hacer esta traslación se necesita a la psicología.

¿Qué quiere decir la presencia en tiempos de lo digital?

Estar o no estar, dónde estar. Dónde estoy más?
No hay un excedente de la presencia en internet. Quizá se puede encontrar más yo, que yo.
El excedente de mi persona es situado en la digitalización.

Braudillard. Una obsesión por lo real en nuestra sociedad ultramediatizada. Lo que cuenta es lo más verdadero que lo verdadero. La fantasía. La presencia cotidiana pasaba por la fantasía de estar en la televisión. La presencia pasa por estar en las pantallas como tal. Si no estamos, no existimos, por eso tenemos que comprobar nuestra presencia. Para chequear que nosotros y el mundo existen.

En la historia de la humanidad, quizá siempre hubieran pantallas. El advenimiento del logos. El teatro desde la edad media hasta la modernidad. El advenimiento del teatro moderno está ligado al advenimiento de la subjetividad moderna. La presencia psicológica, el principio central de la subjetividad moderna. El sujeto moderno es el sujeto académico, identificándose con la mirada de las ciencias modernas, un proto-académico. Homo-psicológicus. La presencia está descentrada, está en la posición del espectador, viendo el espectáculo del homo-psicológicus.

¿Qué cambia en la modernidad en lo que se refiere a la presencia?

Cómo el mundo se convirtió en un escenario.

La estructuración del teatro viene a estructurar la vida cotidiana. Ya que tenemos la conciencia de la presencia de una audiencia desencarnada. Nos identificamos con los personajes. Una vez que el telón cae, imaginamos que regresamos al mundo, pero nos convertimos en un personaje, en un actor, está siendo observado. La audiencia invisible que convierte nuestra presencia en una actuación.

¿Qué cambia cuando el teatro se vuelve una pantalla conectada al internet?

Los dispositivos pueden ser puestos en acción por nosotros mismos. En el mundo virtual sí parece haber una presencia solicitando nuestra atención. Algo cambia con el mundo delante de la pantalla. La demarcación de la realidad fuera de la pantalla. La realidad misma se trasladó rápidamente a la pantalla misma. Internet 2.0 (interactiva y reactiva). Hemos hecho casi tangible esta fantasía por las pantallas digitales. La mirada de la audiencia invisible ahora es materializada o encarnada en la pantalla, la de nuestros contactos y la del big data. Hay un gran Otro que lo sabemos bien nos observa, nos sigue, nos rastrea.

Si a los niños se les pregunta cómo se sienten, se les ofrecen veces 3 máscaras: enojado, triste, feliz. Hay que actuar su presencia psicológica, estás donde no eres. El punto de tomar conciencia de su propia presencia lleva a la ruptura de la presencia, se rompe, estamos demasiado presentes. Desrealización y despersonificación. La pregunta no es si esto es una amenaza, el trato es más bien que la difitalización resolvería la cuestión de la presencia, hasta que desaparezcamos. Lo que puede ser expropiado del ser humano es la no presencia. Ahora no queda un afuera.

Lo que va a pasar con la pantalla.

Todavía la pantalla postula una no presencia. Es una especie de garantía de la presencia. Observamos tendencias donde la pantalla se vuelve redundante.
Un intento de fusionar la representación con lo representado.
Hacer transparente la pantalla es hacerla invisible. Borrar la distancia, la mirada, la posición externa. La pantalla puede ser sustituida al conectar la corteza al internet de una manera en que usted puede procesar los datos como tal. El sujeto tal como lo conocemos hoy, desaparecería. Se convertiría en datos. Una ruptura en la genealogía de la psicologización y la neurologización. Los medios nos empujan a esto y lo otro, sin que conozcamos la lógica codificada de todo esto.

El neurodiscurso parece ser el último respaldo de la digitalización. Doble vínculo de la neurología y la digitalización, pero con una mirada más cercana podemos ver rastros del fenómeno de la psicologización. El entorno digital ya está psicologizado. La psicología se hace real. Los modelos de la neuropsicología que eran conjeturados, hoy se convierten en realidad pasando por la virtualidad. El problema con la neuropsicología no es que esté equivocada sino que se convierta en realidad. La digitalización de hoy se refiere a un espacio demasiado lleno. Quizá todavía podemos reclamar que siguen siendo proyecciones en una pantalla todavía presente.

No toquen nuestra pantalla !
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