Escuchar "410: Inversiones con futuro - 04/01/26 - #1385"
Síntesis del Episodio
Pra. Paola Jara
04/01/26
Inversiones con futuro
“Ustedes tendrán toda clase de riquezas para que puedan ser generosos, y cuando llevemos sus ofrendas a los que las necesitan, ellos darán gracias a Dios”, 2° Corintios 9:11 (PDT-NTV)
Un inversor es quien emplea una cantidad de dinero o recursos financieros en un proyecto o negocio, con el fin de obtener ganancias. El interés de Dios es que podamos invertir bien en todos los órdenes de la vida, no solo en lo material. Jesús habló claramente de inversiones que se pierden y de inversiones que permanecen: “No se hagan tesoros en la tierra, donde la polilla y el ladrón destruyen… sino háganse tesoros en el cielo”, Mateo 6:19–20 (RVR60). Mateo 6:21.
Una de las verdades fundamentales que la biblia establece es que la capacidad de producir riqueza no nace en el ser humano, sino en Dios. “Acuérdate de Jehová tu Dios, porque Él te da el poder para hacer las riquezas…” Deuteronomio 8:18 (RVR60). Dios es quien da la capacidad, la inteligencia, la fuerza, las oportunidades Santiago 1:17. Por eso Él debe tener la prioridad en nuestro corazón, y no las posesiones, el dinero o las riquezas Mateo 6:24. Dios dio a todos la capacidad de producir, crecer, sustentarse y progresar Deuteronomio 8:18. Algunos tendrán mayor abundancia económica y otros no, pero todos somos responsables de multiplicar lo que Dios nos dio, no enterrarlo (Mateo 25:14–30). El problema nunca es cuánto tenemos, sino para qué lo tenemos.
“Dios tiene el poder de darles más bendiciones de las que necesitan para que siempre tengan lo suficiente para ustedes y también para que puedan ayudar generosamente a toda buena causa”, 2° Corintios 9:8 (PDT). “Dios puede darles muchas cosas, a fin de que tengan todo lo necesario, y aun les sobre. Así podrán hacer algo en favor de otros”, 2° Corintios 9:8 (TLA)
En 1° lugar, tener todo lo necesario (lo suficiente) habla de carácter, de contentamiento y de saber cuándo decir basta. Debemos tener cuidado con la avaricia y la codicia. Y para eso la instrucción bíblica es: “Sea el carácter de ustedes sin avaricia, contentos con lo que tienen…”, Hebreos 13:5 (NBLA); 1° Timoteo 6:6. Juan el Bautista dijo a los soldados que buscaban ingresos de manera corrupta: “…conténtense con su salario...”, Lucas 3:14. Y no estamos hablando aquí de conformismo, resignación. La Biblia jamás llama al estancamiento: Dios es un Dios que da vida abundante, que impulsa el crecimiento, la multiplicación y el avance Juan 10:10.
En 2° lugar el pasaje dice “les sobre” para ayudar generosamente a toda buena causa, hacer algo en favor de otros. Para que “sobre” debemos administrar con prudencia, con sabiduría. “Sabiduría primero que todo; adquiere sabiduría…” Proverbios 4:7 (JBS). Proverbios 21:5.
¿Cuál es la buena causa? ¿Qué podemos hacer en favor de otros? Lo mejor que podemos hacer es obedecer las palabras de Jesús: “Denles ustedes de comer…”, Lucas 9:13. Mateo 25:40. Cuando nos presentemos delante de Dios, no se tratará de dinero. 1° Timoteo 6:7. Al fin y al cabo, el dinero perece. Se tratará de almas, vidas que fueron salvadas por conocer a Cristo. “…el que gana almas es sabio”, Proverbios 11:30 (RVR60).
“... ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente, al cual su señor deja a cargo de los de su casa para que los alimente a su debido tiempo? Dichoso el siervo al que, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así...” Mateo 24:45-47; Lucas 12:42-44 (RVC).
Dios busca mayordomos fieles 1°Corintios 4:2. Jesús pregunta a quiénes se les podrá confiar una mayor responsabilidad. La mayordomía fiel es administrar lo que Dios da, como Dios espera. La fidelidad atrae la confianza de Dios; la infidelidad limita el crecimiento. Un mayordomo es quien cuida, paga cuentas, rinde cuentas, invierte y gestiona. Dios, cuando ve este tipo de personas, pone más en sus manos porque sabe que no usarán los recursos para su propio beneficio, sino que los administrarán en función del Reino. Mateo 25:21. José es un ejemplo claro de esta mayordomía (Génesis 41:29–57). Fue fiel en el proceso y terminó administrando recursos para la alimentación de naciones enteras. Génesis 39:23.
Estamos llamados a ser “vasijas” vacías de sí mismas y llenos de la presencia de Dios. 2° Corintios 4:7. Personas en quienes Dios puede depositar toda clase de riquezas (dinero, capacidades, relaciones, influencia, sensibilidad espiritual, etc) para que Su Reino avance. Dios busca administradores sin egoísmo, en caso contrario, la bendición podrá venir, pero no contará con el favor, el destino y el propósito celestial para el cual fue concedida. Santiago 4:3. 2° Timoteo 3:17. ¡Seamos hombres y mujeres preparados por completo para ser considerados dignos de recibir lo que viene de parte de Dios!
Ser mayordomos de los recursos de Dios no se limita a dar; implica gestionar con responsabilidad espiritual. Cuando Dios necesita que una obra avance, busca personas confiables. El mayordomo fiel no duda: cuando el Señor habla, ejecuta; cuando el Espíritu Santo guía, obedece.
Dios no está en el negocio de hacer dinero; está en el negocio de cumplir Su propósito eterno. Dios no busca acumuladores, busca inversores del Reino: personas que entiendan que los recursos que reciben están destinados a producir fruto eterno. Por eso da a Su pueblo el poder para producir recursos, no para la acumulación egoísta, sino para el avance de Su Reino.
No somos dueños, somos gestores de la riqueza de Dios. Él nos confía recursos porque busca inversores del Reino, personas que entiendan que cada inversión tiene impacto eterno. Donde Dios ha puesto recursos, también ha puesto una misión.
Que como iglesia podamos responder con obediencia y generosidad al llamado de Dios.
Que nuestros recursos cuenten historias de salvación, de restauración y de esperanza.
Que seamos hallados fieles, haciendo inversiones con verdadero futuro.
04/01/26
Inversiones con futuro
“Ustedes tendrán toda clase de riquezas para que puedan ser generosos, y cuando llevemos sus ofrendas a los que las necesitan, ellos darán gracias a Dios”, 2° Corintios 9:11 (PDT-NTV)
Un inversor es quien emplea una cantidad de dinero o recursos financieros en un proyecto o negocio, con el fin de obtener ganancias. El interés de Dios es que podamos invertir bien en todos los órdenes de la vida, no solo en lo material. Jesús habló claramente de inversiones que se pierden y de inversiones que permanecen: “No se hagan tesoros en la tierra, donde la polilla y el ladrón destruyen… sino háganse tesoros en el cielo”, Mateo 6:19–20 (RVR60). Mateo 6:21.
Una de las verdades fundamentales que la biblia establece es que la capacidad de producir riqueza no nace en el ser humano, sino en Dios. “Acuérdate de Jehová tu Dios, porque Él te da el poder para hacer las riquezas…” Deuteronomio 8:18 (RVR60). Dios es quien da la capacidad, la inteligencia, la fuerza, las oportunidades Santiago 1:17. Por eso Él debe tener la prioridad en nuestro corazón, y no las posesiones, el dinero o las riquezas Mateo 6:24. Dios dio a todos la capacidad de producir, crecer, sustentarse y progresar Deuteronomio 8:18. Algunos tendrán mayor abundancia económica y otros no, pero todos somos responsables de multiplicar lo que Dios nos dio, no enterrarlo (Mateo 25:14–30). El problema nunca es cuánto tenemos, sino para qué lo tenemos.
“Dios tiene el poder de darles más bendiciones de las que necesitan para que siempre tengan lo suficiente para ustedes y también para que puedan ayudar generosamente a toda buena causa”, 2° Corintios 9:8 (PDT). “Dios puede darles muchas cosas, a fin de que tengan todo lo necesario, y aun les sobre. Así podrán hacer algo en favor de otros”, 2° Corintios 9:8 (TLA)
En 1° lugar, tener todo lo necesario (lo suficiente) habla de carácter, de contentamiento y de saber cuándo decir basta. Debemos tener cuidado con la avaricia y la codicia. Y para eso la instrucción bíblica es: “Sea el carácter de ustedes sin avaricia, contentos con lo que tienen…”, Hebreos 13:5 (NBLA); 1° Timoteo 6:6. Juan el Bautista dijo a los soldados que buscaban ingresos de manera corrupta: “…conténtense con su salario...”, Lucas 3:14. Y no estamos hablando aquí de conformismo, resignación. La Biblia jamás llama al estancamiento: Dios es un Dios que da vida abundante, que impulsa el crecimiento, la multiplicación y el avance Juan 10:10.
En 2° lugar el pasaje dice “les sobre” para ayudar generosamente a toda buena causa, hacer algo en favor de otros. Para que “sobre” debemos administrar con prudencia, con sabiduría. “Sabiduría primero que todo; adquiere sabiduría…” Proverbios 4:7 (JBS). Proverbios 21:5.
¿Cuál es la buena causa? ¿Qué podemos hacer en favor de otros? Lo mejor que podemos hacer es obedecer las palabras de Jesús: “Denles ustedes de comer…”, Lucas 9:13. Mateo 25:40. Cuando nos presentemos delante de Dios, no se tratará de dinero. 1° Timoteo 6:7. Al fin y al cabo, el dinero perece. Se tratará de almas, vidas que fueron salvadas por conocer a Cristo. “…el que gana almas es sabio”, Proverbios 11:30 (RVR60).
“... ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente, al cual su señor deja a cargo de los de su casa para que los alimente a su debido tiempo? Dichoso el siervo al que, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así...” Mateo 24:45-47; Lucas 12:42-44 (RVC).
Dios busca mayordomos fieles 1°Corintios 4:2. Jesús pregunta a quiénes se les podrá confiar una mayor responsabilidad. La mayordomía fiel es administrar lo que Dios da, como Dios espera. La fidelidad atrae la confianza de Dios; la infidelidad limita el crecimiento. Un mayordomo es quien cuida, paga cuentas, rinde cuentas, invierte y gestiona. Dios, cuando ve este tipo de personas, pone más en sus manos porque sabe que no usarán los recursos para su propio beneficio, sino que los administrarán en función del Reino. Mateo 25:21. José es un ejemplo claro de esta mayordomía (Génesis 41:29–57). Fue fiel en el proceso y terminó administrando recursos para la alimentación de naciones enteras. Génesis 39:23.
Estamos llamados a ser “vasijas” vacías de sí mismas y llenos de la presencia de Dios. 2° Corintios 4:7. Personas en quienes Dios puede depositar toda clase de riquezas (dinero, capacidades, relaciones, influencia, sensibilidad espiritual, etc) para que Su Reino avance. Dios busca administradores sin egoísmo, en caso contrario, la bendición podrá venir, pero no contará con el favor, el destino y el propósito celestial para el cual fue concedida. Santiago 4:3. 2° Timoteo 3:17. ¡Seamos hombres y mujeres preparados por completo para ser considerados dignos de recibir lo que viene de parte de Dios!
Ser mayordomos de los recursos de Dios no se limita a dar; implica gestionar con responsabilidad espiritual. Cuando Dios necesita que una obra avance, busca personas confiables. El mayordomo fiel no duda: cuando el Señor habla, ejecuta; cuando el Espíritu Santo guía, obedece.
Dios no está en el negocio de hacer dinero; está en el negocio de cumplir Su propósito eterno. Dios no busca acumuladores, busca inversores del Reino: personas que entiendan que los recursos que reciben están destinados a producir fruto eterno. Por eso da a Su pueblo el poder para producir recursos, no para la acumulación egoísta, sino para el avance de Su Reino.
No somos dueños, somos gestores de la riqueza de Dios. Él nos confía recursos porque busca inversores del Reino, personas que entiendan que cada inversión tiene impacto eterno. Donde Dios ha puesto recursos, también ha puesto una misión.
Que como iglesia podamos responder con obediencia y generosidad al llamado de Dios.
Que nuestros recursos cuenten historias de salvación, de restauración y de esperanza.
Que seamos hallados fieles, haciendo inversiones con verdadero futuro.
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