RELACIONES GENEROSAS

21/03/2025 2 min
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Síntesis del Episodio

Lee Deuteronomio 24:1–22 El actor y comediante Charlie Chaplin dijo una vez: “No juzgues a un hombre por cómo trata a sus iguales, sino por cómo trata a sus inferiores”. La forma en que tratamos a quienes no tienen poder sobre nosotros es una buena medida de nuestros valores y carácter. Deuteronomio 24 contiene una serie de leyes que parecen un poco aleatorias. Sin embargo, la mayoría de ellas son acerca de cómo Israel debe tratar a quienes se encuentran en una posición indefensa o vulnerable. Por ejemplo, si un hombre se divorciaba de su esposa, tenía que proporcionarle un certificado de divorcio (v. 1). Esto protegería a la mujer para que el hombre no pudiera alegar más tarde que todavía estaba casado con ella. La liberaba para casarse legalmente con otra persona (v. 2). Si un hombre se había casado recientemente, estaba exento del servicio militar durante un año (v. 5). Esta disposición afirmaba el valor del matrimonio. Si alguien te debía algo, no podías tomar una de sus piedras de molino como garantía (v. 6). Eso le impediría moler grano para ganar dinero con el que pagarte. De manera similar, si alguien te debía dinero, no podías entrar en su casa para tomar una garantía (v. 10). Esto te impedía escoger de entre sus posesiones lo que más querías como garantía. Para los empleadores, las normas estaban orientadas a prevenir el abuso: “No te aproveches del jornalero pobre y necesitado . . . le pagarás su salario cada día, antes de la puesta del sol” (vv. 14–15). Había leyes que impedían que los agricultores fueran demasiado eficientes en la cosecha de sus campos para que quedara comida para el “extranjero, el huérfano y la viuda” (v. 19). Nuevamente, estas leyes demuestran el corazón de Dios para con los pobres y necesitados. Él escucha su clamor y defiende sus reclamos de justicia (v. 15). Debemos tratar a los demás de la manera en que el Señor nos ha tratado, con generosidad y gracia (vv. 18, 22). Piensa en algunas formas prácticas en las que puedes demostrar generosidad y gracia en tus relaciones personales o de trabajo. Ora con nosotros Cuando nos enfrentamos a nuestras propias dificultades y penas, que podamos decir junto con el salmista: “Oye, SEÑOR, mi voz cuando a ti clamo; compadécete de mí y respóndeme” (Salmos 27:7).See omnystudio.com/listener for privacy information.