Escuchar "11-4-2020 El Corazón Traspasado de María"
Síntesis del Episodio
Este día no hay Santa Misa hasta la solemne vigilia Pascual, pero la Iglesia acompaña en su dolor y su soledad a la Santísima Virgen María.
EN LATÍN EN ESPAÑOL
1 Stabat Mater dolorosa Estaba la Madre dolorosa
- juxta crucem lacrimosa, junto a la Cruz llorosa
- dum pendebat filius. en que pendía su Hijo.
- Cuyus animam gementem Su alma gimiente,
- contristantem et dolentem contristada y doliente
- pertransivit gladius atravesó la espada.
2 O quam tristis et afflicta ¡Oh, cuán triste y afligida
- fuit illa benedicta estuvo aquella bendita
- Mater unigeniti. Madre del Unigénito.
- Quae moerebat et dolebat. Languidecía y se dolía
- Pia Mater, cum videbat la piadosa Madre que veía
- Nati poenas incliti las penas de su excelso Hijo.
3 Quis est homo qui non fleret, ¿Qué hombre no lloraría
- Matrem Christi si videret si a la Madre de Cristo viera
- In tanto supplicio? en tanto suplicio?
- Quis non posset contristari, ¿Quién no se entristecería
- Piam matrem contemplari a la Madre contemplando
- Dolentem cum filio? a su doliente Hijo?
4 Pro peccatis suae gentis Por los pecados de su gente
- vidit Jesum in tormentis vio a Jesús en los tormentos
- Et flagellis subditum. y doblegado por los azotes.
- Vidit suum dulcem natum Vio a su dulce Hijo
- Morientem desolatum muriendo desolado
- Dum emisit spiritum. al entregar su Espíritu.
5 Eia mater, fons amoris, Ea, Madre, fuente de amor,
- Me sentire vim doloris házme sentir tu dolor,
- Fac, ut tecum lugeam. contigo quiero llorar.
- Fac ut ardeat cor meum Haz que mi corazón arda
- In amando Christum Deum, en el amor de mi Dios
- Ut sibi complaceam. y en cumplir su voluntad.
6 Sancta mater, istud agas, Santa Madre, yo te ruego
- Crucifixi fige plagas que me traspases las llagas
- Cordi meo valide. del Crucificado en el corazón.
- Tui nati vulnerati De tu Hijo malherido
- Iam dignati pro me pati, que por mí tanto sufrió
- Poenas mecum divide! reparte conmigo las penas
7 Fac me vere tecum flere, Déjame llorar contigo
- Crucifixo condolere, condolerme por tu Hijo
- Donec ego vixero. mientras yo esté vivo.
- Juxta crucem tecum stare Junto a la Cruz contigo estar
- et me tibi sociare y contigo asociarme
- In planctu desidero. en el lanto es mi deseo.
8 Virgo virginum praeclara, Virgen de Vírgenes preclara
- Mihi iam non sis amara, no te amargues ya conmigo
- Fac me tecum plangere. déjame llorar contigo.
- Fac ut portem Christi mortem, Haz que llore la muerte de
Cristo
- Passionis fac sortem házme socio de su Pasión,
- Et plagas recolere. haz que me quede con sus llagas.
9 Fac me plagis vulnerari, Haz que me hieran sus llagas
- fac me cruce inebriari haz que con la Cruz me embriague
- et cruore Filii., y con la Sangre de tu Hijo.
- Flammis ne urar succensus Para que no me queme en
las llamas
- Per te virgo, sim defensus defiéndeme tú, Virgen santa,
- In die judicii. en el día del juicio.
10 Christe, cum sit hinc exire, Cuando, Cristo, haya de irme,
- da per matrem me venire concédeme que tu Madre me
guíe
- ad palmam victoriae a la palma de la victoria.
- Quando corpus morietur Y cuando mi cuerpo muera,
- Fac ut animae donetur haz que a mi alma se conceda
- Paradisi gloria. del Paraíso la gloria.
- Amen. Amén.
El himno era bien conocido por todos al final del siglo XIV. Georgius Stella, canciller de Génova (m. 1420), en sus "Annales Genuenses", dice que lo usaban los flagelantes en 1388 y otros historiadores señalan su uso más tarde en el mismo siglo. En Provenza, cerca de 1399, los “Albati “ o “Bianchi” lo cantaban durante sus nueve días de procesiones. “La Iglesia no recibió el himno de los herejes, sino que los herejes despojaron a la Iglesia de esa secuencia” (Daniel, "Thesaurus Hymnologicus", II, 140). Si la misma cuestionable atribución a Jacopone da Todi fuera correcta, el himno probablemente hubiera salido de las casas franciscanas a las de otros cuerpos religiosos y al uso popular. Se encuentra en varios Misales europeos (pero no ingleses) del siglo XV, y no fue introducido al Breviario Romano y Misal hasta 1727. (Fiesta de los Siete Dolores de la Virgen asignada al viernes después del Domingo de Pasión. La fiesta de septiembre del mismo nombre emplea otros himnos en el oficio del breviario). En el breviario se divide en tres partes: en vísperas, "Stabat Mater dolorosa"; en maitines, "Sancta Mater, istud agas"; en laudes, "Virgo virginum praeclara".
]]La autoría del himno se ha atribuido al Papa San Gregorio I (Magno) (m. 604), San Bernardo de Claraval (m.1153), Papa Inocencio III (m. 1216), San Buenaventura (m.1274), Jacopone da Todi (m. 1306), Papa Juan XXII (m. 1334), Papa Gregorio XI (m.1378), de las que sólo son probables las de Inocencio III y Jacopone. El Papa Benedicto XIV da por hecho que es de Inocencio III y cita tres autoridades; Mone en sus notas y Hurter en su “Vida” también la atribuyen al mismo gran pontífice, Duffield lo rechaza expresamente en su "Latin Hymn Writers and their Hymns", y Mearns, en Julian "Dictionary of Hymnology", cuestiona la atribución. También Gregorovius se la niega al Papa “del gran y frío intelecto”, pero por la misma razón podría cuestionar la atribución de los himnos de Corpus Christi, llenos de calidez y dulzura devocional, a la rigurosa mente escolática de Santo Tomás de Aquino. Sin embargo, hace referencia a un manuscrito del siglo XIV que contiene poemas de Jacopone en el que se le adjudica el Stabat. Los argumentos a favor de Jacopone no son satisfactorios. Mientras sus himnos, escritos en el dialecto de la Umbría son populares y merecen respeto, algunos de los himnos latinos que se le adscriben no son ciertamente suyos, y es dudoso que alguna vez escribiera alguno o algo mejor que imitaciones de himnos latinos.
Ha surgido una gran literatura respecto al himno. Los protestantes comparten con los católicos una profunda, y a menudo elogiosamente expresada, admiración por su patetismo, su viveza de la descripción, su dulzura y unción devocional, su combinación de flujo rítmico sencillo, con exquisita doble rima y forma estrofa acabada. Daniel la llama “la reina de las secuencias” (op. cit., V, 59) y le dedica mucho espacio en su alabanza (II, 136-138). El Dr. Philip Schaff (en "Literature and Poetry", 191), dice: “El secreto del poder del “Mater Dolorosa” está en la intensidad del sentimiento con el que el poeta se identifica con este tema y en la suave llorosa melodía del ritmo y rima en latín, que no se puede trasladar a ningún otro idioma”. El Dr. Coles, médico, dedica un largo “Proemio” a su propia traducción, a hacer su propia valoración del himno; piensa que es “poderoso en su patetismo, más allá de todo lo que se ha escrito”. Mezclada con su alabanza hay una muy fuerte denuncia de su “mariolatría”. Schaff también señala la objeción protestante usual, pero contesta gentilmente a sus correligionarios, concluyendo con el recordatorio que los católicos “no rezan a María como dadora de la merced deseada, sino sólo como intercesora, pensando que es más probable convencer a su Hijo gracias a ella que por cualquier pobre pecador sin ayuda en la tierra”. Este afecto de los protestantes por este himno ha resultado en muchas traducciones. Dean Trench, sin embargo, lo excluyó de su "Sacred Latin Poetry", y Saintsbury, en "The Flourishing of Romance" (p. 77, nota al calce), califica esta exclusión como “un toque de mojigatería ortodoxa”. Hay más de setenta traducciones totales o parciales sólo al inglés, siendo la de Caswall la más extensamente usada en los himnarios. Entre las traducciones están las de McCarthy, de Vere y el Padre Tabb.
Debido a su carácter vívidamente lírico y épico, el himno ha recibido muchísimos arreglos musicales: Hay cuatro muy conocidos arreglos para canto llano, cuya forma auténtica se encuentra en el Gradual Vaticano (1908). Josquin Deprés (s. XV) escribió un “Stabat Mater” tan elaborado como cualquiera de sus “muy altamente desarrolladas Misas” (Rockstro). Su gran esfuerzo se distancia del inmortal par de arreglos de Palestrina. Respecto al “Stabat “de Pergolesi el poeta alemán Tieck confesó: “ tuve que volverme para ocultar mis lágrimas, especialmente en el 'Vidit suum dulcem natum'". El Stabat de Haydn se considera “un tesoro de melodía grácil y refinada”. Hay en la larga lista nombres menos familiares como Steffani, Clari, Astorga, Winter, Raimondi, Vito, Lanza, Neukomm. Rossini había escrito su “Guillermo Tell” antes de ensayar tan abusado Stabat. Aunque ciertamente no se adapta para el uso litúrgico, el Padre Taunton (History and Growth of Church Music, 78-9) la defiende; y Rockstro, rehusando discutir la cuestión de si su belleza sensual encaja en el tema, piensa que “los críticos que lo juzgan con dureza y los diletantes que lo oyen impasibles… deben estar endurecidos por la pedantería o carentes de cualquier clase de oído musical”. La larga lista se puede cerrar con Dvorak quien, en sus originales frases musicales, volvió a mostrar la perenne frescura del tema.
EN LATÍN EN ESPAÑOL
1 Stabat Mater dolorosa Estaba la Madre dolorosa
- juxta crucem lacrimosa, junto a la Cruz llorosa
- dum pendebat filius. en que pendía su Hijo.
- Cuyus animam gementem Su alma gimiente,
- contristantem et dolentem contristada y doliente
- pertransivit gladius atravesó la espada.
2 O quam tristis et afflicta ¡Oh, cuán triste y afligida
- fuit illa benedicta estuvo aquella bendita
- Mater unigeniti. Madre del Unigénito.
- Quae moerebat et dolebat. Languidecía y se dolía
- Pia Mater, cum videbat la piadosa Madre que veía
- Nati poenas incliti las penas de su excelso Hijo.
3 Quis est homo qui non fleret, ¿Qué hombre no lloraría
- Matrem Christi si videret si a la Madre de Cristo viera
- In tanto supplicio? en tanto suplicio?
- Quis non posset contristari, ¿Quién no se entristecería
- Piam matrem contemplari a la Madre contemplando
- Dolentem cum filio? a su doliente Hijo?
4 Pro peccatis suae gentis Por los pecados de su gente
- vidit Jesum in tormentis vio a Jesús en los tormentos
- Et flagellis subditum. y doblegado por los azotes.
- Vidit suum dulcem natum Vio a su dulce Hijo
- Morientem desolatum muriendo desolado
- Dum emisit spiritum. al entregar su Espíritu.
5 Eia mater, fons amoris, Ea, Madre, fuente de amor,
- Me sentire vim doloris házme sentir tu dolor,
- Fac, ut tecum lugeam. contigo quiero llorar.
- Fac ut ardeat cor meum Haz que mi corazón arda
- In amando Christum Deum, en el amor de mi Dios
- Ut sibi complaceam. y en cumplir su voluntad.
6 Sancta mater, istud agas, Santa Madre, yo te ruego
- Crucifixi fige plagas que me traspases las llagas
- Cordi meo valide. del Crucificado en el corazón.
- Tui nati vulnerati De tu Hijo malherido
- Iam dignati pro me pati, que por mí tanto sufrió
- Poenas mecum divide! reparte conmigo las penas
7 Fac me vere tecum flere, Déjame llorar contigo
- Crucifixo condolere, condolerme por tu Hijo
- Donec ego vixero. mientras yo esté vivo.
- Juxta crucem tecum stare Junto a la Cruz contigo estar
- et me tibi sociare y contigo asociarme
- In planctu desidero. en el lanto es mi deseo.
8 Virgo virginum praeclara, Virgen de Vírgenes preclara
- Mihi iam non sis amara, no te amargues ya conmigo
- Fac me tecum plangere. déjame llorar contigo.
- Fac ut portem Christi mortem, Haz que llore la muerte de
Cristo
- Passionis fac sortem házme socio de su Pasión,
- Et plagas recolere. haz que me quede con sus llagas.
9 Fac me plagis vulnerari, Haz que me hieran sus llagas
- fac me cruce inebriari haz que con la Cruz me embriague
- et cruore Filii., y con la Sangre de tu Hijo.
- Flammis ne urar succensus Para que no me queme en
las llamas
- Per te virgo, sim defensus defiéndeme tú, Virgen santa,
- In die judicii. en el día del juicio.
10 Christe, cum sit hinc exire, Cuando, Cristo, haya de irme,
- da per matrem me venire concédeme que tu Madre me
guíe
- ad palmam victoriae a la palma de la victoria.
- Quando corpus morietur Y cuando mi cuerpo muera,
- Fac ut animae donetur haz que a mi alma se conceda
- Paradisi gloria. del Paraíso la gloria.
- Amen. Amén.
El himno era bien conocido por todos al final del siglo XIV. Georgius Stella, canciller de Génova (m. 1420), en sus "Annales Genuenses", dice que lo usaban los flagelantes en 1388 y otros historiadores señalan su uso más tarde en el mismo siglo. En Provenza, cerca de 1399, los “Albati “ o “Bianchi” lo cantaban durante sus nueve días de procesiones. “La Iglesia no recibió el himno de los herejes, sino que los herejes despojaron a la Iglesia de esa secuencia” (Daniel, "Thesaurus Hymnologicus", II, 140). Si la misma cuestionable atribución a Jacopone da Todi fuera correcta, el himno probablemente hubiera salido de las casas franciscanas a las de otros cuerpos religiosos y al uso popular. Se encuentra en varios Misales europeos (pero no ingleses) del siglo XV, y no fue introducido al Breviario Romano y Misal hasta 1727. (Fiesta de los Siete Dolores de la Virgen asignada al viernes después del Domingo de Pasión. La fiesta de septiembre del mismo nombre emplea otros himnos en el oficio del breviario). En el breviario se divide en tres partes: en vísperas, "Stabat Mater dolorosa"; en maitines, "Sancta Mater, istud agas"; en laudes, "Virgo virginum praeclara".
]]La autoría del himno se ha atribuido al Papa San Gregorio I (Magno) (m. 604), San Bernardo de Claraval (m.1153), Papa Inocencio III (m. 1216), San Buenaventura (m.1274), Jacopone da Todi (m. 1306), Papa Juan XXII (m. 1334), Papa Gregorio XI (m.1378), de las que sólo son probables las de Inocencio III y Jacopone. El Papa Benedicto XIV da por hecho que es de Inocencio III y cita tres autoridades; Mone en sus notas y Hurter en su “Vida” también la atribuyen al mismo gran pontífice, Duffield lo rechaza expresamente en su "Latin Hymn Writers and their Hymns", y Mearns, en Julian "Dictionary of Hymnology", cuestiona la atribución. También Gregorovius se la niega al Papa “del gran y frío intelecto”, pero por la misma razón podría cuestionar la atribución de los himnos de Corpus Christi, llenos de calidez y dulzura devocional, a la rigurosa mente escolática de Santo Tomás de Aquino. Sin embargo, hace referencia a un manuscrito del siglo XIV que contiene poemas de Jacopone en el que se le adjudica el Stabat. Los argumentos a favor de Jacopone no son satisfactorios. Mientras sus himnos, escritos en el dialecto de la Umbría son populares y merecen respeto, algunos de los himnos latinos que se le adscriben no son ciertamente suyos, y es dudoso que alguna vez escribiera alguno o algo mejor que imitaciones de himnos latinos.
Ha surgido una gran literatura respecto al himno. Los protestantes comparten con los católicos una profunda, y a menudo elogiosamente expresada, admiración por su patetismo, su viveza de la descripción, su dulzura y unción devocional, su combinación de flujo rítmico sencillo, con exquisita doble rima y forma estrofa acabada. Daniel la llama “la reina de las secuencias” (op. cit., V, 59) y le dedica mucho espacio en su alabanza (II, 136-138). El Dr. Philip Schaff (en "Literature and Poetry", 191), dice: “El secreto del poder del “Mater Dolorosa” está en la intensidad del sentimiento con el que el poeta se identifica con este tema y en la suave llorosa melodía del ritmo y rima en latín, que no se puede trasladar a ningún otro idioma”. El Dr. Coles, médico, dedica un largo “Proemio” a su propia traducción, a hacer su propia valoración del himno; piensa que es “poderoso en su patetismo, más allá de todo lo que se ha escrito”. Mezclada con su alabanza hay una muy fuerte denuncia de su “mariolatría”. Schaff también señala la objeción protestante usual, pero contesta gentilmente a sus correligionarios, concluyendo con el recordatorio que los católicos “no rezan a María como dadora de la merced deseada, sino sólo como intercesora, pensando que es más probable convencer a su Hijo gracias a ella que por cualquier pobre pecador sin ayuda en la tierra”. Este afecto de los protestantes por este himno ha resultado en muchas traducciones. Dean Trench, sin embargo, lo excluyó de su "Sacred Latin Poetry", y Saintsbury, en "The Flourishing of Romance" (p. 77, nota al calce), califica esta exclusión como “un toque de mojigatería ortodoxa”. Hay más de setenta traducciones totales o parciales sólo al inglés, siendo la de Caswall la más extensamente usada en los himnarios. Entre las traducciones están las de McCarthy, de Vere y el Padre Tabb.
Debido a su carácter vívidamente lírico y épico, el himno ha recibido muchísimos arreglos musicales: Hay cuatro muy conocidos arreglos para canto llano, cuya forma auténtica se encuentra en el Gradual Vaticano (1908). Josquin Deprés (s. XV) escribió un “Stabat Mater” tan elaborado como cualquiera de sus “muy altamente desarrolladas Misas” (Rockstro). Su gran esfuerzo se distancia del inmortal par de arreglos de Palestrina. Respecto al “Stabat “de Pergolesi el poeta alemán Tieck confesó: “ tuve que volverme para ocultar mis lágrimas, especialmente en el 'Vidit suum dulcem natum'". El Stabat de Haydn se considera “un tesoro de melodía grácil y refinada”. Hay en la larga lista nombres menos familiares como Steffani, Clari, Astorga, Winter, Raimondi, Vito, Lanza, Neukomm. Rossini había escrito su “Guillermo Tell” antes de ensayar tan abusado Stabat. Aunque ciertamente no se adapta para el uso litúrgico, el Padre Taunton (History and Growth of Church Music, 78-9) la defiende; y Rockstro, rehusando discutir la cuestión de si su belleza sensual encaja en el tema, piensa que “los críticos que lo juzgan con dureza y los diletantes que lo oyen impasibles… deben estar endurecidos por la pedantería o carentes de cualquier clase de oído musical”. La larga lista se puede cerrar con Dvorak quien, en sus originales frases musicales, volvió a mostrar la perenne frescura del tema.
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