TEXTO BÍBLICO: 2 Timoteo 1.1-6; 3.14-16 TEXTO ÁUREO: 2 Timoteo 1.4-5 «Al acordarme de tus lágrimas, siento deseo de verte, para llenarme de gozo, trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también». Timoteo pastoreaba una de las iglesias más complejas de todo el mundo apostólico: Éfeso. Era una ciudad portuaria, comercialmente rica, y por lo tanto también marcada por las heridas que deja el amor al dinero: injusticia, superstición y quebranto emocional en su gente. Allí Pablo predicó primero en la sinagoga y después en la Escuela de Tiranos, con notable fruto, pero sus responsabilidades con otras iglesias lo obligaron a dejar el pastorado en manos de un discípulo joven. Por eso escribe esta carta: no como un documento doctrinal frío, sino como la voz de un padre espiritual que quiere fortalecer a su hijo en la fe antes de que las presiones del ministerio lo desgasten. Es, en el fondo, el legado de un testigo fiel a otro testigo fiel, y una invitación a que nosotros también reconozcamos de dónde heredamos nuestra fe y hacia dónde estamos llamados a llevarla. Objetivos Esperamos que los estudiantes comprendan lo siguiente: La iglesia es apostólica en cuanto cree y testifica que Jesús de Nazaret es el enviado de Dios para establecer su reino en la tierra. Dar testimonio de Cristo como el Salvador del mundo es la misión principal de la Iglesia. Visite www.eldiscipulo.org para acceder las presentaciones de PowerPoint Puede adquirir la revista en el siguiente enlace: El Discípulo: Revista para la Educación Cristiana Transformadora