TEXTO BÍBLICO: Lucas 2.15-19; Juan 2.1-5; 19.25-27 TEXTO ÁUREO: Lucas 2.19 «Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón». Los pastores eran hombres acostumbrados a las noches largas y al peligro, cuidando ovejas en el campo, expuestos a fieras y a ladrones. A ellos, y no a los poderosos de Jerusalén, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria de Dios los rodeó: una manifestación directa de la presencia divina. Allí escucharon el anuncio más importante de la historia humana: que había nacido el Salvador, Cristo el Señor. Lo que hicieron después con esa revelación —cómo la conversaron, la verificaron y la compartieron— es un modelo para cualquiera que hoy cree haber recibido de Dios una palabra, una convicción, un llamado. Y junto a ellos, en silencio, está María, cuya manera de recibir y guardar la revelación de Dios acompañará, como veremos, todo el camino de Jesús, desde el pesebre hasta la cruz. Entremos, pues, al texto con el corazón dispuesto, como los pastores y como María. Objetivos Apreciar la inteligencia de los pastores en su interpretación y ejecución de la revelación que recibieron sobre el nacimiento de Jesús. Notar la semejanza en significado que hay en el nacimiento de Jesús en un pesebre y su muerte en la cruz. Valorar que la iglesia cristiana es el mejor lugar para entender la revelación que hemos recibido de Dios. Visite www.eldiscipulo.org para acceder las presentaciones de PowerPoint Puede adquirir la revista en el siguiente enlace: El Discípulo: Revista para la Educación Cristiana Transformadora