El Señor nos toma por la mano y nos habla de un campo sembrado con buen trigo… y también con cizaña. Pero no lo hace para sembrar pánico; lo hace para enseñar un modo de vivir: paciencia que no desprecia, esperanza que no se rinde, y oración que no se agota.Llevemos hoy el lema al corazón: “Dejen crecer juntos”
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