Entramos en el mes de agosto, un mes dedicado a Dios Padre y a la Iglesia que dialoga. La liturgia de hoy nos muestra precisamente eso: un Padre que no cobra por su pan, que lo ofrece «sin dinero y sin precio», y que nos llama a sentarnos a su mesa como hijos que dialogan con Él y entre sí. La multiplicación de los panes es un icono del diálogo divino: el Padre que escucha, el Hijo que intercede, la Iglesia que recibe y comparte.
Más episodios del podcast Edificando sobre la Roca