Escuchar "Bautismo en Comunión"
Síntesis del Episodio
Isaías 55, 1-11, Isaías 12, 2-61, Juan 5, 1-9, Marcos 1, 7-11
El problema de fondo es si la Iglesia ofrece y representa actualmente el bautismo de Jesús, ella es de verdad un “baptisterio”: Útero de vida, espacio de amor para crecer en vida y perdón, en comunión y fraternidad. ¿Se puede hoy decir que la "casa" principal de la iglesia es el baptisterio?
La iglesia no es un grupo más entre los grupos de poder económico y cultural, social y religiosa, sino hogar de inmersión y renacimiento personal y social. Por eso, los relatos y fiestas de Navidad culminan en el bautismo de Jesús, signo y principio del renacimiento cristiano.
Bautismo de Jesús, su nuevo nacimiento.
La primera voz del Cielo (de Dios) no es Soy el que soy, Yahvé; (Ex 3, 14 9), sino ¡Tú eres! Nosotros, todos, cada uno de los hombre y mujeres somos el “tú” de Dios; somos porque Dios nos ama, en él nacemos y somos. En el origen de la vida no está un Yo-Soy, planeando por encima de las cosas, ni la voz del hombre angustiado pidiendo la ayuda de Dios o de los dioses, sino la Palabra (Dios) que dice ¡Tú eres mi hijo querido! y la respuesta del Hijo (Jesús), de cada hombre, que responde: Aquí estoy para ser en ti y con todos los hombres, mis hermanos.
La segunda palabra y experiencia del bautismo es escuchar y decir “nosotros somos”. En esa línea, he querido decir que el primer símbolo de la iglesia es un “baptisterio”, el lugar, el rito en que los hombres y mujeres nacemos a la vida en común. El bautizado en Cristo no es un simple “hijo de Dios”, sino un hermano-amigo de todos los hombres. Se ha discutido sobre las “palabras” del bautismo, pero en sí mismo ése es un tema secundario, pues en el NT hay diversas “fórmulas” bautismales, aunque la más significativa ha terminado siendo la de Mt 28, 15-20: “En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo…”. La verdad y realidad del bautismo está en el hecho de que la Iglesia, por medio de Jesús, se atreve a ofrecer a todos los hombres y pueblos un “hogar” de vida en fraternidad y justicia, en solidaridad e igualdad y justicia de amor.
17 enero 2021
Ahora quiero o buscare plantear de nuevo, como elemento clave de la “vocación-educación” de Jesús, que no se convirtió pasando de pecador a Jesús, sino de Bautista judío a Mesías universas. Para ser quien era y abrir un camino de nuevo humanidad Jesús debió convertirse, abriendo así un camino esencial de transformación (iluminación) vital humana.
Jesús fue bautizado por Juan Bautista, habiendo sido por un tiempo discípulo suyo, tras haber colaborado con él. El evangelio interpreta ese bautismo como “experiencia de conversión” (de iluminación divina).
24 enero 2021
Después que Juan fue entregado... Este dato sirve de contrapunto histórico y teológico de toda la historia que sigue. Juan ha sido y seguirá siendo lugar de referencia. Jesús viene después (meta), en indicación más teológica que cronológica. Según Marcos, Jesús y Juan no coincidieron, no tuvieron un tiempo de actividad común (en contra de lo que afirma el evangelio de Juan). A su juicio, Juan ha sido un puro precursor, pero su historia es importante para entender la de Jesús, pues la entrega de Juan (paradothênai: 1,14; 6, 14-39) anuncia la de Jesús (cf. 9, 33; 10, 33; 14, 10-11 etc.).
El problema de fondo es si la Iglesia ofrece y representa actualmente el bautismo de Jesús, ella es de verdad un “baptisterio”: Útero de vida, espacio de amor para crecer en vida y perdón, en comunión y fraternidad. ¿Se puede hoy decir que la "casa" principal de la iglesia es el baptisterio?
La iglesia no es un grupo más entre los grupos de poder económico y cultural, social y religiosa, sino hogar de inmersión y renacimiento personal y social. Por eso, los relatos y fiestas de Navidad culminan en el bautismo de Jesús, signo y principio del renacimiento cristiano.
Bautismo de Jesús, su nuevo nacimiento.
La primera voz del Cielo (de Dios) no es Soy el que soy, Yahvé; (Ex 3, 14 9), sino ¡Tú eres! Nosotros, todos, cada uno de los hombre y mujeres somos el “tú” de Dios; somos porque Dios nos ama, en él nacemos y somos. En el origen de la vida no está un Yo-Soy, planeando por encima de las cosas, ni la voz del hombre angustiado pidiendo la ayuda de Dios o de los dioses, sino la Palabra (Dios) que dice ¡Tú eres mi hijo querido! y la respuesta del Hijo (Jesús), de cada hombre, que responde: Aquí estoy para ser en ti y con todos los hombres, mis hermanos.
La segunda palabra y experiencia del bautismo es escuchar y decir “nosotros somos”. En esa línea, he querido decir que el primer símbolo de la iglesia es un “baptisterio”, el lugar, el rito en que los hombres y mujeres nacemos a la vida en común. El bautizado en Cristo no es un simple “hijo de Dios”, sino un hermano-amigo de todos los hombres. Se ha discutido sobre las “palabras” del bautismo, pero en sí mismo ése es un tema secundario, pues en el NT hay diversas “fórmulas” bautismales, aunque la más significativa ha terminado siendo la de Mt 28, 15-20: “En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo…”. La verdad y realidad del bautismo está en el hecho de que la Iglesia, por medio de Jesús, se atreve a ofrecer a todos los hombres y pueblos un “hogar” de vida en fraternidad y justicia, en solidaridad e igualdad y justicia de amor.
17 enero 2021
Ahora quiero o buscare plantear de nuevo, como elemento clave de la “vocación-educación” de Jesús, que no se convirtió pasando de pecador a Jesús, sino de Bautista judío a Mesías universas. Para ser quien era y abrir un camino de nuevo humanidad Jesús debió convertirse, abriendo así un camino esencial de transformación (iluminación) vital humana.
Jesús fue bautizado por Juan Bautista, habiendo sido por un tiempo discípulo suyo, tras haber colaborado con él. El evangelio interpreta ese bautismo como “experiencia de conversión” (de iluminación divina).
24 enero 2021
Después que Juan fue entregado... Este dato sirve de contrapunto histórico y teológico de toda la historia que sigue. Juan ha sido y seguirá siendo lugar de referencia. Jesús viene después (meta), en indicación más teológica que cronológica. Según Marcos, Jesús y Juan no coincidieron, no tuvieron un tiempo de actividad común (en contra de lo que afirma el evangelio de Juan). A su juicio, Juan ha sido un puro precursor, pero su historia es importante para entender la de Jesús, pues la entrega de Juan (paradothênai: 1,14; 6, 14-39) anuncia la de Jesús (cf. 9, 33; 10, 33; 14, 10-11 etc.).
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