Así también Sodoma y Gomorra, y las ciudades a su alrededor, que del mismo modo se entregaron a la inmoralidad sexual y fueron tras una carne distinta a la suya, quedan expuestas como ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.
En su contexto
5Quiero recordarles esto, aunque ustedes ya lo saben todo perfectamente: que el Señor, después de salvar a su pueblo de la tierra de Egipto, más tarde destruyó a quienes no creyeron. 6Y a los ángeles que no guardaron el puesto que les correspondía, sino que abandonaron su propia morada, Dios los ha guardado entre tinieblas, encadenados para siempre, hasta el juicio del gran día. 7Así también Sodoma y Gomorra, y las ciudades a su alrededor, que del mismo modo se entregaron a la inmoralidad sexual y fueron tras una carne distinta a la suya, quedan expuestas como ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno. 8De igual manera, estos soñadores contaminan la carne, rechazan la autoridad e insultan a los seres gloriosos. 9En cambio, el arcángel Miguel, cuando contendía con el diablo por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a pronunciar contra el diablo un juicio insultante, sino que dijo: «Que el Señor te reprenda».