olas violentas del mar, que arrojan como espuma su propia vergüenza; estrellas errantes, para quienes está guardada para siempre la más negra oscuridad.
En su contexto
11¡Ay de ellos! Porque siguieron el camino de Caín, se lanzaron de cabeza al error de Balaam por dinero, y perecieron en la rebelión de Coré. 12Estos son escollos ocultos en los banquetes fraternales de ustedes, donde comen sin ningún temor, apacentándose solo a sí mismos; son nubes sin agua, empujadas por el viento; árboles de otoño sin fruto, dos veces muertos y arrancados de raíz; 13olas violentas del mar, que arrojan como espuma su propia vergüenza; estrellas errantes, para quienes está guardada para siempre la más negra oscuridad. 14También sobre estos profetizó Enoc, el séptimo desde Adán, cuando dijo: «Miren, el Señor vino con sus santas multitudes, 15para ejecutar juicio contra todos, y poner en evidencia a todo impío por todas las obras de impiedad que cometieron, y por todas las palabras insolentes que, siendo pecadores impíos, hablaron contra él».