«No dañen la tierra, ni el mar, ni los árboles, hasta que hayamos sellado en la frente a los siervos de nuestro Dios.»
En su contexto
1Después de esto vi a cuatro ángeles de pie en los cuatro extremos de la tierra, que sujetaban los cuatro vientos de la tierra para que no soplara viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. 2Y vi a otro ángel que subía del oriente, con el sello del Dios vivo, y clamó a gran voz a los cuatro ángeles a quienes se les había dado poder para dañar la tierra y el mar: 3«No dañen la tierra, ni el mar, ni los árboles, hasta que hayamos sellado en la frente a los siervos de nuestro Dios.» 4Y oí el número de los que fueron sellados: ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de todas las tribus de los hijos de Israel: 5de la tribu de Judá, doce mil sellados; de la tribu de Rubén, doce mil; de la tribu de Gad, doce mil;