En su contexto
8Cuando tomó el rollo, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero. Cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos. 9Y cantaban un cántico nuevo: «Digno eres de tomar el rollo y de abrir sus sellos, porque fuiste inmolado y con tu sangre compraste para Dios gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación, 10y los has hecho para nuestro Dios un reino y sacerdotes, y reinan sobre la tierra.» 11Miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, de los seres vivientes y de los ancianos; su número era miríadas de miríadas, y millares de millares, 12que decían a gran voz: «Digno es el Cordero, que fue inmolado, de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.»
