En su contexto
2en medio de la plaza de la ciudad. A uno y otro lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando su fruto cada mes; y las hojas del árbol son para la sanidad de las naciones. 3Y ya no habrá ninguna maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en la ciudad, y sus siervos le rendirán culto. 4Verán su rostro, y llevarán su nombre en la frente. 5Y ya no habrá noche, y no necesitarán luz de lámpara ni luz de sol, porque el Señor Dios los alumbrará, y reinarán por los siglos de los siglos. 6Y me dijo: «Estas palabras son fieles y verdaderas. El Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, envió a su ángel para mostrar a sus siervos lo que pronto tiene que suceder.»
