Y oí una gran voz que venía del trono, que decía: «Miren, la morada de Dios está con los hombres, y él habitará con ellos; ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos.
En su contexto
1Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían pasado, y el mar ya no existía. 2Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, dispuesta como una novia ataviada para su esposo. 3Y oí una gran voz que venía del trono, que decía: «Miren, la morada de Dios está con los hombres, y él habitará con ellos; ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos. 4Enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni duelo, ni llanto, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado.» 5Y el que estaba sentado en el trono dijo: «Miren, hago nuevas todas las cosas.» Y añadió: «Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas.»