diciendo: «¡Ay, ay de la gran ciudad, vestida de lino fino, púrpura y escarlata, adornada de oro, piedras preciosas y perlas,
En su contexto
14Los frutos que tu alma tanto codiciaba se apartaron de ti, y todo lo suntuoso y espléndido se ha perdido para ti, y nunca más lo hallarán. 15Los mercaderes de estas cosas, que se enriquecieron por ella, se quedarán de pie a lo lejos, por temor a su tormento, llorando y haciendo duelo, 16diciendo: «¡Ay, ay de la gran ciudad, vestida de lino fino, púrpura y escarlata, adornada de oro, piedras preciosas y perlas, 17porque en una sola hora ha sido arrasada tanta riqueza!» Y todo capitán, todo el que navega de un lugar a otro, los marineros y cuantos viven del mar se quedaron de pie a lo lejos, 18y al ver el humo de su incendio, clamaban, diciendo: «¿Qué ciudad hay semejante a la gran ciudad?»