En su contexto
3Y cantan el cántico de Moisés, siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: «Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de las naciones. 4¿Quién no te temerá, Señor, y glorificará tu nombre? Porque solo tú eres santo; por eso vendrán todas las naciones y se postrarán delante de ti, porque tus justos juicios han quedado manifiestos.» 5Después de esto miré, y se abrió en el cielo el templo de la tienda del encuentro, 6y del templo salieron los siete ángeles que tenían las siete plagas, vestidos de lino puro y resplandeciente, ceñidos el pecho con bandas de oro. 7Y uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro llenas del furor de Dios, que vive por los siglos de los siglos.
