A Dios nadie lo ha visto jamás. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.
En su contexto
10En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. 11Amados, si Dios nos amó así, también nosotros debemos amarnos unos a otros. 12A Dios nadie lo ha visto jamás. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. 13En esto sabemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. 14Y nosotros hemos visto, y damos testimonio, de que el Padre ha enviado al Hijo como Salvador del mundo.