Amados, ahora somos hijos de Dios, y todavía no se ha manifestado lo que seremos. Pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como es.
En su contexto
1Miren cuán grande es el amor que el Padre nos ha dado: que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo somos! Por eso el mundo no nos conoce: porque no lo conoció a él. 2Amados, ahora somos hijos de Dios, y todavía no se ha manifestado lo que seremos. Pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como es. 3Y todo el que tiene esta esperanza puesta en él se purifica a sí mismo, así como aquel es puro. 4Todo el que practica el pecado, practica también la iniquidad: el pecado es iniquidad.