Dios nos creó con capacidad de construir; pero el corazón puede usar esa misma capacidad para edificar adoración verdadera o para levantar ídolos. Cuando no reconocemos que el corazón ya tiene Dueño, terminamos construyendo sustitutos (riqueza, poder, prestigio u otros), y la invitación de Dios es a volver a Él con rendición, contentamiento y participación,expresada en amor real al prójimo.SIGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALESInstagram: @nuevoscomienzosrdYouTube: https://www.youtube.com/@NuevosComienzosRD