¿Y si aquello que más te ha dolido puede convertirse en una herramienta para sanar y ayudar a otros?Dios puede redimir tu sufrimiento y usar tus heridas, luchas y debilidades para llevar consuelo a personas que están atravesando algo parecido. No tienes que esperar a estar completamente bien para que Dios te use.En 2 Corintios 1:6-7, Pablo nos recuerda que el consuelo que recibimos de Dios también puede convertirse en consuelo para otros.Quizás tu mayor impacto no venga de tus fortalezas, sino de aquello que alguna vez pensaste que te hacía débil.🔥 Tu dolor no es desperdicio. Dios puede convertir tu historia en esperanza para alguien más.Parte del sueño de Dios para tu vida es que, así como Jesús te consoló a ti, tú puedas llevar consuelo a otros.