#350 - Cómo evitar errores silenciosos que pueden fundir tu negocio

21/10/2025 37 min
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Síntesis del Episodio

Todo emprendedor, sin importar su experiencia, atraviesa momentos donde el negocio parece funcionar bien… hasta que algo se quiebra sin explicación. A veces no es una gran crisis ni una mala decisión puntual, sino una suma de errores silenciosos que se acumulan con el tiempo. De eso habla Diego Anchorena, empresario, emprendedor y autor del libro "El camino empírico del emprendedor", quien ha dedicado años a estudiar las causas profundas que llevan a muchos proyectos a fracasar antes de consolidarse. Para Diego, el primer paso para prevenir esos errores es entender que los síntomas nunca cuentan toda la historia. "Cuando cometemos los errores vemos el síntoma pero no vemos la causa. Entonces al no trabajar sobre ella, el problema no se resuelve", explica. Su enfoque se basa en la observación y en la práctica. Uno de los principales aprendizajes que comparte es que los errores se dividen en dos grandes etapas: la de creación y la de crecimiento. "En la etapa inicial está la mayoría de los problemas, que es no tener una idea clara. Muchas veces el emprendedor cree que para tener éxito tiene que tener una idea genial y anda por la vida buscando salidas muy locas y no las encuentra", dice. Esa búsqueda incesante, sin propósito ni dirección, termina debilitando al proyecto antes de que empiece. Diego asevera que un negocio sólido no nace de una idea brillante, sino de una ejecución constante y una comprensión profunda del problema que se quiere resolver. Otro error común es emprender con una motivación equivocada: "Emprender para ganar plata es algo que no tiene mucho sentido, porque en esa falta de propósito, vamos a terminar perdiendo plata y abandonando nuestro negocio". Según Anchorena, los negocios que perduran son los que se sostienen sobre un propósito claro. Por eso, advierte sobre el impulso de copiar modelos ajenos: "La mayoría ve un negocio que parece exitoso y lo quiere copiar. El tema es que siempre uno va a tener problemas y lo único que te sostiene para mantener tu negocio no es el margen de ganancia, sino ese amor por el producto y tener un propósito de mejorar el servicio al cliente". En su libro, Diego propone un enfoque que él llama "camino empírico": transformar el conocimiento en experiencia. "El conocimiento sin experiencia es una creencia que no tiene sustento. El conocimiento se debe volcar a la experiencia para que se vuelva empírico. Hay que apoyarse en las personas que ya lo hayan hecho", opina nuestro invitado. El aprendizaje, entonces, no se trata de acumular información sino de ponerla en práctica, ajustar y volver a intentar. "No nos va a salir bien la primera vez. Entonces tenemos que probar, analizar los datos, volver a mejorar e ir cambiando los errores", afirma. Una de las trampas más comunes que señala es la parálisis por análisis. "Hay emprendedores que no toman acción porque creen que siempre les falta conocimiento. El exceso de aprendizaje y no avanzar es un defecto", comenta. Esa búsqueda de preparación infinita muchas veces impide dar los primeros pasos y enfrentar el mercado real. Incluso cuando el negocio ya está en marcha, la constancia sigue siendo un desafío. "Cuando uno lanza un emprendimiento hay un período de adaptación al mercado. Hacer cambios cuando no empiezas a vender desde el inicio es un defecto grande que muchos emprendedores cometemos", atestigua Diego. La paciencia, la disciplina y la capacidad de sostener una estrategia en el tiempo son claves para atravesar esa primera etapa de validación. Pero el crecimiento también trae sus propios desafíos: "Crecer para los emprendedores es muy duro, porque implica establecer procesos, dejar de actuar por pasión y hacerlo por lógica y números". Pasar de la improvisación al orden es un punto de quiebre que define la madurez del negocio. Y aun cuando las métricas parecen favorables, Diego subraya que hay algo más profundo que cuidar: "La contabilidad puede ir muy bien, el marketing, las planillas… pero trabajando al ritmo que trabaja el emprendedor las estructuras se pueden mover, porque uno es una persona detrás de ese 'emprendedor' y tiene familia, amigos, etc. Y si uno no está muy enamorado de su proyecto, sufre la situación… Gana dinero, pero no tiene tiempo de disfrutarlo". Con más del "80 por ciento de las empresas que no llega a los 4 años de vida", como él mismo menciona, Anchorena invita a mirar más allá de los números. La salud de un negocio depende tanto de su estructura como del equilibrio de quien lo lidera. En sus palabras, "más allá de las métricas, el emprendedor tiene que hacer un análisis interno y conocer realmente qué es lo que quiere hacer". Al final, evitar los errores silenciosos no significa no equivocarse, sino aprender a detectar las causas, mantener la constancia y construir con propósito. Porque el verdadero crecimiento, asegura Diego, no está en hacerlo todo bien, sino en saber corregir a tiempo y seguir avanzando. Instagram: @diego_anchorena

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