Francisco de Zurbarán fue uno de los grandes maestros del Barroco español y el pintor por excelencia de monjes, santos, mártires y visiones místicas. Nacido en Extremadura en 1598 y formado en la Sevilla del Siglo de Oro, desarrolló una obra única marcada por el silencio, el claroscuro y una extraordinaria capacidad para convertir la materia en experiencia espiritual. El Museo Nacional del Prado lo define como el gran pintor de la vida monástica española.