Escuchar "El legado de Stott(y 24) - Al trasluz con José de Segovia"
Síntesis del Episodio
En John Stott (1921-2011) se une la urgencia del evangelista con la convicción del teólogo dogmático, la gracia del pastor con la amplitud de la generosidad del que ve más allá de la capilla. Tenía la precaución del diplomático británico, que pudo ser por formación, junto al encanto de su amable sonrisa, pero decía lo que pensaba con valor y amabilidad desarmante. Te persuadía con la genuina humildad, que venía de saberse “un pecador a los pies de la Cruz”. Era su amor cristiano, el que le llevaba a intentar descubrir afinidades inesperadas en sus más implacables oponentes.
Al llegar al final de esta serie –la más larga que recuerdo haber hecho nunca–, me doy cuenta de que se ha vuelto algo tan personal, que Stott es parte de mi vida. Son tantos los aspectos de su vida y obra sobre los que podría escribir, que si no fuera porque el año de su centenario está a punto de acabar, esto sería interminable. Ya que Stott tenía esa cualidad que tan pocos maestros tienen: no era monotemático. Podía hablar de cualquier cosa. Todo le interesaba. Con él siempre había algo que aprender. Y te lo mostraba no sólo con palabras, sino también con su vida.
En esta última entrega escuchamos el tributo que hizo a Stott, el predicador de Nueva York, Tim Keller, en el culto que hubo en su memoria en la principal universidad evangélica de Estados Unidos, Wheaton College. Oímos también a la hija de René Padilla, Ruth, los recuerdos que tuvo de sus viajes por Latinoamérica en el funeral que hubo en la catedral de San Pablo de Londres, el 13 de enero de 2012. Particularmente emotiva fue allí, la intervención de la secretaria de Stott, Frances Whitehead, que estaba con él cuando murió.
La música, esta vez, es de la orquesta de su iglesia, All Souls, en el concierto que dieron en el Royal Albert Hall en 2015. Suenan algunos de sus himnos y cánticos preferidos, así como el teclado de Richard Souther de fondo a las palabras de José de Segovia. Acabamos esta serie evocando su partida en la residencia donde estaba, mientras escuchaba "El Mesías" de Händel, que oímos en la versión de la Filarmónica de Nueva York por Leonard Bernstein...
Al llegar al final de esta serie –la más larga que recuerdo haber hecho nunca–, me doy cuenta de que se ha vuelto algo tan personal, que Stott es parte de mi vida. Son tantos los aspectos de su vida y obra sobre los que podría escribir, que si no fuera porque el año de su centenario está a punto de acabar, esto sería interminable. Ya que Stott tenía esa cualidad que tan pocos maestros tienen: no era monotemático. Podía hablar de cualquier cosa. Todo le interesaba. Con él siempre había algo que aprender. Y te lo mostraba no sólo con palabras, sino también con su vida.
En esta última entrega escuchamos el tributo que hizo a Stott, el predicador de Nueva York, Tim Keller, en el culto que hubo en su memoria en la principal universidad evangélica de Estados Unidos, Wheaton College. Oímos también a la hija de René Padilla, Ruth, los recuerdos que tuvo de sus viajes por Latinoamérica en el funeral que hubo en la catedral de San Pablo de Londres, el 13 de enero de 2012. Particularmente emotiva fue allí, la intervención de la secretaria de Stott, Frances Whitehead, que estaba con él cuando murió.
La música, esta vez, es de la orquesta de su iglesia, All Souls, en el concierto que dieron en el Royal Albert Hall en 2015. Suenan algunos de sus himnos y cánticos preferidos, así como el teclado de Richard Souther de fondo a las palabras de José de Segovia. Acabamos esta serie evocando su partida en la residencia donde estaba, mientras escuchaba "El Mesías" de Händel, que oímos en la versión de la Filarmónica de Nueva York por Leonard Bernstein...
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