A pesar de que a Lucrezia Borgia la han pintado como una mujer sin escrúpulos, sanguinaria, maquiavélica, corrupta, experta en venenos y que cometió incesto con su padre el Papa y con su hermano, es muy posible que más bien fuera lo contrario: una mujer culta, refinada, erudita y que jamás utilizó un arma. En definitiva parece que en vez de agresora fue víctima